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jueves 9 de febrero, 2023
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Realeza sueca. El regalo de lujo de la princesa Victoria a su hija Estelle.

Sumado a los gastos de remodelación del palacio que molesta a los ciudadanos.

En familia real sueca una vieja historia ha empañado las fiestas . Son las  criticas que ha recibido por el regalo que la princesa heredera le hizo a su primogénita y que alcanzó 100.000 coronas suecas, unos 11.000 euros. Una cifra que se considera desproporcionada.

El medio ‘Svensk Damn’ el encargado de recuperar una historia que sigue cayendo mal a muchos ciudadanos del país. La costosa remodelación de una casa de juegos, que se encuentra en el recinto del palacio de Haga, la residencia a la que se mudaron la princesa Victoria y Daniel tras su boda en 2010.

Fue en 2016 cuando Victoria decidió que era hora de reformar esa casita, pintada de rojo con detalles blancos, en la que años atrás tanto habían jugado sus tías paternas -Margaretha, Désirée, Birgitta y Christina-, conocidas como las princesas de Haga, durante la década de los 40.

La heredera quería que Estelle pudiera hacer lo mismo, pasar tiempo en aquella casita, por lo que contrató a los mejores expertos, que trabajaron durante un mes en devolver el esplendor al lugar, adecuándolo para que la princesita jugara allí.

Dada la política de transparencia de los Bernadotte obligó a que esa suma se diera a conocer al público, que no dudó en criticarla.

 El problema es que ese dinero no salió de su bolsillo, sino de la Agencia Sueca de la Propiedad.

“El hecho de que la casa se conservara exactamente como era hizo que la remodelación fuera costosa. La casa de juegos está protegida como un monumento estatal y se menciona específicamente en el programa de atención y, por lo tanto, también se requiere un cuidado especial que una casa de juegos común no puede recibir”, comentaba Åsa Carlberg, secretaria de prensa de la Agencia Sueca de la Propiedad.

No es la primera vez que a Victoria se la cuestiona por sus decisiones con el dinero. Antes de mudarse a Haga, la princesa reformó el palacio entero por 4,5 millones de euros, pero los gastos continuaron una vez instalados en la casa.

Durante los últimos cinco años se han seguido introduciendo mejoras como la instalación de paneles solares, que costó 38.000 euros, y cargadores para coches eléctricos, cuya factura sobrepasó los 4.000 euros.

La renovación de la terraza que se realizó entre la primavera de 2019 y 2020 y que alcanzó los 135.000 €. Hubo que derribar toda la superficie y reconstruirla con nuevas capas impermeabilizantes.