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viernes 30 de septiembre, 2022
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Reina Isabel II. Inhumada junto a sus padres y las cenizas de su hermana Margarita.

Ceremonia íntima con su familiares directos.

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Isabel II del Reino Unido fue sepultada en el castillo de Windsor luego de un fastuoso funeral que reunió a soberanos, príncipes y gobernantes del mundo y a una multitud de británicos que se apiñó en las calles de Londres.

En una ceremonia privada reservada al heredero al trono, el rey Carlos III, y el resto de sus familiares más cercanos, la reina fue enterrada en una pequeña capilla del castillo donde descansan sus padres y las cenizas de su hermana Margarita, llamada Memorial Jorge VI.

Al término de una misa íntima en la Capilla San Jorge, situada también en los terrenos del castillo de Windsor, el féretro de la monarca fue descendido a la cripta donde reposan una larga lista de reyes británicos.

Los restos de su esposo, el príncipe Felipe, serán sepultados junto a ella, trasladándolos también desde la cripta, donde fueron descendidos tras su muerte en abril de 2021.

Unos 800 invitados, incluidos empleados de la difunta reina, asistieron a este último oficio religioso en que el lord chambelán, funcionario de mayor rango de la casa real, rompió su «vara de mando» y la colocó sobre el ataúd, marcando el fin del reinado de Isabel II y de un capítulo de la historia británica.

La corona imperial, el orbe y el cetro, emblemas de la monarquía que cubrían el ataúd, fueron retirados y colocados sobre el altar.

La impactante jornada de sus funerales y sepelio comenzó bien temprano, cuando las puertas del edificio del Parlamento se cerraron a los cientos de miles de personas que durante varios días hicieron colas de varios kilómetros para pasar frente a su féretro, con esperas de hasta 17 horas.

Antes del servicio religioso funerario en la Abadía de Westminster, al lado del edificio del Parlamento, una campana sonó 96 veces, una vez por minuto por cada año de vida de Isabel.

Luego, 142 marineros de la Royal Navy usaron cuerdas para tirar del carro de armas que llevaba su ataúd a la abadía. Los portadores del féretro lo llevaron al interior de la iglesia gótica, donde aguardaban unas 2.000 personas, desde líderes mundiales hasta trabajadores de la salud.

El ataúd de la monarca salió de la abadía tras el servicio fúnebre, envuelto en banderas y coronado por la Corona Imperial de Estado, y fue trasladado desde Londres hacia el castillo de Windsor, a unos 40 kilómetros.

El feriado nacional decretado para la jornada fue respetado y en Londres no se veía ni siquiera un pub abierto.

Al funeral asistieron también más de 500 dignatarios, incluidos los ex primeros ministros del Reino Unido y Truss, así como el presidente estadounidense, Joe Biden, el presidente francés Emmanuel Macron y el brasileño Jair Bolsonaro de Brasil, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y la primera dama de Ucrania, Olena Zelenska, entre otros, en lo que fue la mayor reunión de líderes mundiales en años.

En representación de Argentina estuvo el embajador Javier Figueroa.

También estuvieron miembros de muchas familias reales europeas, incluidas Bélgica, los Países Bajos, España y Dinamarca, así como el emperador Naruhito de Japón.

Durante la ceremonia, los aproximadamente 2000 asistentes, encabezados por Carlos III y otros miembros de la familia real, guardaron dos minutos de silencio, antes de cantar el himno nacional.

El servicio fue dirigido por el decano de Westminster, David Hoyle, mientras que el sermón estuvo a cargo del arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder de la Iglesia Anglicana, de la que el rey de Inglaterra es cabeza desde la ruptura con el Vaticano en el siglo XVI.

Un Carlos conmovido hasta las lágrimas, dejó una tarjeta escrita a mano encima de una corona flores sobre el ataúd de la reina que decía simplemente, «En amoroso y devoto recuerdo. Carlos R», de Rex, o rey.

El cortejo con el féretro recorrió las calles de Londres hasta el arco de Wellington, en Hyde Park Corner, ante una multitud entre aplausos y lágrimas arrojaban flores a su paso.

Era seguido por Carlos III, sus hermanos Ana, Andrés y Eduardo, así como sus hijos el príncipe William y su hermano Harry.

El histórico funeral de la reina Isabel II del Reino Unido finalizó en la Abadía de Westminster ante la presencia de decenas de dignatarios mundiales y miembros de familias reales de todo el planeta.

El ataúd de la monarca salió de la Abadía de Westminster al finalizar el servicio fúnebre y su féretro, envuelto en banderas y coronado por la Corona Imperial de Estado, fue trasladado de la iglesia nuevamente en el carruaje para dar comienzo a la procesión a través de Londres hacia el Castillo de Windsor para un segundo servicio.

Es seguida por los policías de la Real Policía Montada de Canadá y por cuatro representantes del Sistema Nacional de Salud.

El servicio fúnebre de la monarca en la Abadía de Westminster se llevó a cabo en el edificio en el que se casó y fue coronada reina.

Durante el sermón, el Arzobispo de Canterbury dijo que la monarca marcó a «una multitud» durante sus 70 años de reinado.

Cientos de dignatarios asistían a la ceremonia, incluyendo los ex primeros ministros de la reina, así como el presidente de Estados Unidos Joe Biden y el presidente francés Emmanuel Macron.

Entre los miembros de la Realeza estuvo el Rey Felipe de España con su mujer, su madre y por primera vez desde que dejó su país se lo ve con su padre el rey emérito Juan Carlos.

El cortejo fúnebre fue breve, ya que el ataúd se encontraba en el cercano Palacio de Westminster.

Al frente de la procesión había alrededor de 200 gaiteros y tamborileros de los Regimientos Escocés e Irlandés, la Brigada de Gurkhas y las Fuerzas Armadas.

Detrás del carruaje caminaron el rey Carlos III y sus hermanos, seguidos por el príncipe William.

Carlos como otros miembros de la realeza, incluida la princesa Ana y William, vestían uniforme militar.

Andrés, quien fue despojado de los títulos reales tras su vinculación con un escándalo sexual de abuso de menores, y el príncipe Harry, que abandonó sus deberes reales luego de casarse con la actriz estadounidense Meghan Markle, no usaron los atuendos militares.

El féretro fue escoltado por 142 marineros de la Marina Real, una tradición que se remonta al funeral de la reina Victoria en 1901.

Estuvieron presentes también la primera ministra Liz Truss, antiguos primeros ministros.

También estuvieron presentes unas 200 personas condecoradas por la reina en junio de este año, entre las que se encuentra el personal sanitario que participó en la respuesta a la pandemia.

El féretro recorre las calles de Londres hasta el arco de Wellington, en Hyde Park Corner, en un cortejo en el que se espera la presencia de un millón de personas.

La operación de seguridad para proteger el funeral implica el despliegue de una cantidad de policías nunca vista en Londres.

Más de 10.000 policías y personal se dedicarán al funeral, mientras que todas las fuerzas del Reino Unido contribuyeron, incluida el de la Policía de Irlanda del Norte.

Biden alabó la «dignidad» y el «servicio» de la reina Isabel II, antes de acudir al Palacio de Buckingham ayer para una recepción del nuevo monarca.