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viernes 27 de mayo, 2022
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Reina Isabel. Ingresar a la Abadía de Westminster acompañada de su hijo Andrés provoca comentarios negativos.

El príncipe pagó un millonaria suma de dinero para poder zafar de un juicio por pedófilo. Tiene un pésimo concepto en la realeza europea y en la población del Reino Unido.

La imagen de la reina Isabel II caminando por el pasillo central de la abadía de Westminster junto a su hijo Andrés trajo polémica incluso dentro de los Windsor.

El funeral del duque de Edimburgo, el pasado 29 de marzo, sigue dando titulares. En The Firm (como se conoce a la familia) hay discrepancias en torno a esta fotografía.

La monarca decidió que fuera Andrés y no su heredero, Carlos, el que la acompañara hasta su asiento, en la primera fila del templo.

Trascendido que esa fue «su decisión final» y su «deseo», tal y como publica Daily Mirror. Las reacciones de este gesto de aprobación de la soberana con su hijo repudiado han sido rotundas.

El príncipe de Gales y su hijo Wiliam, los dos herederos al trono, se quedaron «en shock» y han mostrado su «consternación» después de ver ese acercamiento y aceptación de Isabel II hacia su hijo.

Un claro mensaje de apoyo y respaldo de la jefa del Estado al duque, que permanece repudiado por su escándalo sexual enmarcado en el caso del magnate pedófilo Jeffrey Epstein. Además, el escenario era el que era: el pasillo de la Abadía de Westminster, durante el funeral por el duque de Edimburgo, ante 1.800 invitados, representantes de 30 casas reales y las cámaras de la BBC.

Tanto el príncipe de Carlos como el duque de Cambridge han deslizado que este papel protagonista que la Reina otorgó a su hijo Andrés «era innecesario».

Es más algunos medios británicos incluso apuntan que han interpretado este protagonismo como un desaire hacia ellos.