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domingo 22 de mayo, 2022
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Reina Letizia de España. El misterio de la tiara que le regalaron y nunca uso.

La recibió como obsequio cuando se casó con Felipe.

El misterio de la tiara que la reina Letizia nunca se pone. Entre las muchas piezas de valor con las que cuenta la esposa del rey Felipe VI de España, existe una joya que jamás quiso estrenar en público.

La Casa Real española tiene una de las colecciones más sorprendentes de alta joyería. Collares, anillos, broches, pendientes y tiaras que han ido pasando de generación en generación y a la que tiene total acceso la reina Letizia (49 años) como actual consorte.

A lo largo de los años ha ido luciendo diferentes piezas del que se conoce como joyero real, deslumbrando cuando se ha puesto una de las muchas diademas que están a su alcance.

De todas ellas, sus favoritas parecen ser la floral, que la ha lucido en ocho ocasiones, y la diadema prusiana, que ha colocado sobre sus peinados en al menos doce actos.

Dos joyas de renombre y de sobra conocidas que destacan con su tiara más desconocida y misteriosa. Con motivo de su boda con Felipe VI (54), la joyería Carrera y Carrera quiso tener un detalle con ella y le regaló una alhaja que, casi dieciocho años después, Letizia nunca ha llevado en público.

Se ha convertido en la pieza que mayores incógnitas oculta de todo su ajuar y solo se sabe de su existencia porque los propios dueños de la firma lo desvelaron.

Para conocer más detalles sobre la joya, EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con el investigador y maestro joyero Pablo Milstein, que cuenta con más de cuatro décadas de experiencia en el sector.

«Se trata de una tiara bastante discreta», comienza el experto, que recuerda que Miriam de Ungría tiene una muy similar en su haber. «En esa época, la princesa viuda de Turnovo trabajaba para Carrera y Carrera y creo que quizás el regalo lo gestionó ella porque, si la Reina la llevaba, daría publicidad a la firma».

Hasta la fecha la pieza ha quedado relegada, algo que en opinión de Milstein se debería a algo muy simple, el propio gusto de la asturiana. «Creo que si Letizia nunca se la puso es porque no le gustó como le quedaba. Eso es algo que Isabel II de Inglaterra ha hecho con dos tiaras que recibió de regalo, una de su madre y una de su suegra y con las que jamás se le ha visto con ellas públicamente. Una la tiene la princesa Ana (71) y la otra la llevó Kate Middleton (40) el día de su boda».

Sin motivos de peso para que la Reina no la lleve, el maestro joyero cree que, aunque no formará parte de las ‘joyas de pasar’, «es una pieza que es posible pase a sus hijas y la luzca otra generación».

La periodista Nieves Herrero (65), autora del libro El joyero de la reina, en el que desgrana la vida de la reina Victoria Eugenia a través de las historias ocultas en sus joyas de pasar.

«La reina Letizia se pone especialmente las joyas de Victoria Eugenia», asegura, recalcando que es algo que deja para «las visitas de Estado o celebraciones especiales en las que hay que reivindicar a la monarquía española». «Letizia no es muy de joyas y, de hecho, solo se las pone cuando es necesario, como por ejemplo en el viaje que realizó a Suecia», explica.

«Es una mujer muy sencilla y no hace alardes de joyas. Solo las lleva en actos muy especiales», insiste la periodista. A su parecer, si la mujer de Felipe VI aún no ha estrenado la diadema de Carrera y Carrera es porque prefiere las que cuentan con «carga histórica» , que tengan «trascendencia» y con las que puede enviar un mensaje». «Tampoco son tiempos de exhibir joyas», añade.

La misteriosa tiara de Letizia es una pieza muy especial y diseñada con cuidado. «Es una tiara con líneas curvas, que podría llegar a lucirse como un badeau, como era el estilo de la reina Victoria Eugenia. Cuenta con un diseño floral dentro de los clásicos que Carrera y Carrera hacía en la época. En la parte superior, hay media hilera de diamantes talla brillante y, culminando, cinco perlas en un tono tirando a dorado, no blancas, para que no haga tanto contraste con la pieza», describe Pablo Milstein. «Esta está hecha en oro mate, o satinado, que es el oro opaco, sin brillo», continúa.

En cuanto al precio, el joyero estima que «podría costar 15.000 euros» y que su valor reside «en el metal» pues las perlas y los diamantes «son pequeños».