Puntoseguido.com.ar | Santo en la Web y en la Red
INFO / ESPECTACULOS / DEPORTES / POLICIALES / POLITICA / ECONOMÍA / OTRO TEMA / INVITADO / LO QUE HAY QUE SABER / EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA / AYUDA SOLIDARIA / SONRILANDIA / REGIONALES
sábado 15 de mayo, 2021
Info

Reina Máxima de Holanda. Un libro con detalles desconocidos de su ascenso al trono.

Nunca negoció la elección de las niñeras para sus 3 hijas.

La historia de la argentina Máxima Zorreguieta Cerruti, esposa del rey Guillermo de Orange desde el 2 de febrero de 2002, se revela con detalles desconocidos en el libro Máxima, la construcción de una reina de los periodistas Rodolfo Vera Calderón y Paula Galloni.

Una joven de clase media acomodada de la Argentina se convirtió en la reina consorte de los Países Bajos.

Su crianza siguiendo el mandato de su padre Jorge Zorreguieta (”escalar hasta lo más alto posible”, señalan los autores) hasta el camino para construir su imagen perfecta.

Sus días en el colegio Northlands, su viaje a Nueva York, los amores antes del príncipe hasta la vida excepcional en palacio.

La relación con sus hijas y su vida íntima como reina.L

En agosto de 1999, Máxima invitó al primogénito de la reina Beatriz a un país “en vías de desarrollo” y lo introdujo en su familia como su “novio” y no como el heredero de una de las fortunas reales más grandes del mundo.

La argentina conocía lo esencial sobre buenos modales, pero muy poco sobre protocolos.

El trato que tenían como pareja con Guillermo Alejandro era exactamente el mismo que había tenido Máxima con sus ex novios.

En el 2001 la relación cambió, cuando la pareja se comprometió y Máxima se radicó en Bruselas por pedido de la reina Beatriz de los Países Bajos. 

La intención de la entones monarca era formar y transformar a Máxima Zorreguieta en una princesa y en una perfecta reina consorte de Holanda.

Cuando Guillermo llegó a la Patagonia, los amigos de Máxima no sabían quién era. Una de las pruebas a las que lo sometieron fue «testear» si era buen esquiador. Hábil en ese deporte, fue «aprobado» por el grupo.

Coincidieron Máxima y Guillermo fue en la exposición que tendrían sus hijas durante su niñez. Concluyeron en que la crianza de las princesas no estaría expuesta a la vida pública.

Aprovechando el acuerdo tácito que Beatriz creó con la prensa, que dictamina que no se puede “paparazzear” a ningún miembro de la familia real fuera de sus funciones.

Los padres de Amalia, Alexia y Ariane pretendían que sus herederas tuvieran una infancia lo más normal posible, sin la mirada de la opinión pública a cuestas.

Fueron muchas las normas a las que Máxima debió enfrentarse y también aceptar. Pero nunca negoció la elección de las niñeras para sus tres hijas