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domingo 22 de mayo, 2022
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Ucrania. Los «corredores humanitarios» no se concretaron. Miles de ucranianos bloqueados no pueden salir de su territorio. Continúan los ataques.

Encuentro en Moscú del Presidente Putin con el Primer Ministro de Israel.

El primer ministro de Israel, Neftli Bennet, asumió un activo rol de mediación en la crisis generada por la invasión de Rusia a Ucrania, que lo llevó a reunirse personalmente con el presidente ruso, Vladimir Putin, luego con el canciller alemán, Olaf Scholtz, y finalmente un diálogo telefónico con el mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski.

Putin y Bennett, se reunieron en Moscú para analizar la situación en Ucrania, en un encuentro que marca la primera reunión de ambos desde la invasión a la exrepública soviética.

La charla cara a cara siguió a una conversación telefónica que habían tenido el miércoles, en la que Putin explicó las razones del accionar ruso en Ucrania.

Israel condenó la invasión a través de su canciller, Yair Lapid, y con su voto en la Asamblea General de la ONU.

Luego Bennet se trasladó a Berlín, donde lo esperaba Scholz, para analizar con él resultado de su encuentro previo con Putin.

«La conversación de 90 minutos se centró en los resultados de la conversación que el primer ministro mantuvo con el presidente ruso Putin el sábado en Moscú», sostuvo el comunicado.

Tras reunirse con Putin, Bennett llamó a Zelenski.

Por su parte, Zelenski, reclamó ante integrantes del Congreso de Estados Unidos, y luego ante el presidente de ese país, Joe Biden, la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, que ya fue rechazada por la OTAN, y sanciones más duras contra Moscú.

Zelenski compartió una charla, por videoconferencia, de alrededor de una hora con congresistas estadounidenses, ante quienes consideró al ámbito de la energía como uno de los más indicados para la imposición de sanciones.

El pedido de una zona de exclusión aérea ya fue rechazado ayer por la OTAN, que argumentó que una medida de ese tipo implicaría el envío de aviones de combate que deberían derribar cazas rusos, lo que significaría «una guerra total en Europa», según palabras del secretario general del bloque, Jens Stoltenberg.

Según la cadena televisiva CNN, el mandatario pidió además un incremento de la ayuda militar para las fuerzas ucranianas.

Antes del final de la comunicación, decenas de congresistas activaron sus micrófonos para darle las gracias a Zelenski y algunos hasta afirmaron «Slava Ukraini» (Gloria a Ucrania), un gesto que conmovió al mandatario europeo.

Por otro lado, Putin, consideró que las sanciones que las potencias occidentales imponen sobre su país por la invasión «son como una declaración de guerra».

«Estamos al tanto de las declaraciones de que es necesario crear una zona de exclusión aérea sobre Ucrania. Cualquier paso en esta dirección será considerado por nosotros como participación en el conflicto armado de un país desde cuyo territorio se crearán amenazas para nuestros militares», manifestó.

El fracaso en el intento de evacuar civiles y aportar alimentos y medicinas a través de corredores seguros. El auspicioso anuncio del jueves, en el segundo encuentro entre las partes, de que se habilitarían corredores seguros para la salida de civiles chocó hoy con la realidad de fuego y acusaciones cruzadas cuando se intentó la salida de los habitantes de Mariupol, un puerto estratégico ucraniano sitiado por fuerzas rusas.

La salida de los civiles «fue postergada por razones de seguridad», ya que las fuerzas rusas «continúan bombardeando Mariupol y sus alrededores», declaró la alcaldía en la aplicación de mensajería Telegram.

Las milicias de la autoproclamada república separatista de Donetsk, aliadas a Rusia y territorialmente próximas a Mariupol, en tanto, responsabilizaron de estas nuevas hostilidades a grupos de extrema derecha ucranianos.

«Los nacionalistas se negaron a proporcionar un corredor humanitario a los residentes de Mariupol, y además se negaron a marcharse a territorio seguro», indicaron en un comunicado.

También Rusia culpó a los «nacionalistas ucranianos» de impedir irse a la población civil, algo que también pasó en Jarkov y Sumy, por lo que sus fuerzas retomaron la ofensiva.

La salida organizada iba a realizarse en micros municipales desde tres puntos de la ciudad y en vehículos particulares, que deberían atenerse estrictamente a una ruta preestablecida hasta llegar a Zaporiyia, donde se encuentra la central nuclear atacada en la semana.

Mientras los locales se frustraban ante la imposibilidad de escapar “bajo los bombardeos”, según dijo el vicealcalde Sergei Orlov, Putin azuzaba el conflicto al evaluar que las sanciones que decenas de países adoptaron contra Moscú en materia económico-financiera, de energía, transporte y hasta deportivas, eran una virtual declaración bélica.