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viernes 1 de julio, 2022
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«Valija» López: «Es un atorrante».

José López dijo que los 9 millones de dólares que tenía en el convento era «plata de la política» frente el juez Daniel Rafecas cuando le preguntaron sobre los bolsos. Además, reconoció que el dinero estaba escondido en el tanque de agua de su casa de Tigre por lo que la propiedad será allanada nuevamente para revisar específicamente esa zona.

En la soledad de su celda, López repasó las imágenes de aquella noche. Reconoce que estaba perseguido por los servicios de inteligencia. Sigue convencido de que lo siguió un auto en su trayecto al convento, aunque descarta la participación en la maniobra de un viejo conocido, José María Olazagasti, el ex secretario de Julio De Vido con un paso por la ex SIDE.

José López señaló a dos ex funcionarios: el parlamentario del Mercosur Alejandro Karlén y el publicista Jorge Devoto. Según López, Karlén le advirtió que lo estaban investigando al igual que a Agustín Rossi. Por esta declaración, Karlen será citado a declarar y ya dijo que López es «un atorrante», rechazando su versión.

López también contó las voces que escuchaba esa madrugada del 14 de junio: “Te va a pasar lo mismo que al Lauchón. Yo solté la carabina, y le dije ‘no soy Nisman no me voy a suicidar’.Subí al dormitorio de planta alta y vi como humo o gas o neblina dentro del dormitorio, una “cosa borrosa”, me asusté, pensé que me querían dormir, bajé al patio, y vi al lado mío, manchas de sangre en el césped».

También detalló los momentos previos a llegar al convento:«Cuando salí de mi casa no tenía un destino fijo. Había un policía o un auto que me hostigaba. Me perdí y de repente, ubiqué una calle que lleva directo al convento. Toqué el timbre varias veces con el auto en marcha. De repente agarré los bolsos y los arrojé del otro lado del portón. Arrojé la carabina y salté».

Según el testimonio de las monjas y de su mujer, López tenía que llegar al convento, para una suerte de retiro espiritual, cerca de las 21 horas. López dejó en claro que las religiosas no sabían lo que había adentro de los bolsos ni tampoco su esposa a quien según él no le respondió ningún mensaje.

Su situación emocional mejoró en estos dos meses, pero sigue bajo tratamiento. A diario es visitado por psiquiatras y psicólogos. Las otras dos personas que lo ven en Ezeiza son sus abogados, Diego Sánchez y Fernando García.