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viernes 1 de julio, 2022
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«Valija» López: «Su estilo de vida no era acorde a su sueldo de funcionario».

En su declaración ante el fiscal Federico Delgado, Hugo, quien trabajó desde 2003 a 2015 realizando tareas personales para el ex secretario de Obras Públicas, dijo desconocer que José López tenía los U$S 9 millones, pero advirtió que su familia llevaba un nivel de vida sospechoso.

«No sabía nada hasta que me enteré por Internet. Yo nunca vi bolsos y cosas como esas. El estilo de vida que llevaba la familia no era para nada acorde con el sueldo de un funcionario público. La mujer usaba carteras, ropa e indumentaria de marcas muy caras como Luis Vuitton«, declaró el hombre cuyo apellido se mantiene en anonimato por razones de seguridad.

Además, Hugo contó: «A fin de año, todas las empresas contratistas con su Secretaría solían enviarle un montón de regalos, pero una gran cantidad. Los chóferes cargaban los baúles de los autos llenos de regalos. Vi botellas muy caras, pero no sé si entre esos regalos estaban esos famosos relojes que salen en los medios que le secuestraron con la plata».

También, habló de los autos oficiales con los que la familia se movía, provistos por empresas que el funcionario debía controlar: «López, su esposa Amalia Díaz, Soules (hija) y Araceli (hijastra), todos ellos en algún momento utilizaban autos de alta gama. Esos vehículos pertenecían o a la OCCOVI, Órgano de Control de Concesiones Viales, los que eran entregados por las concesionarias de obras, tales como Autopistas del Sol, Vial 1 y Vial 3, entre otras. O también esas mismas concesionarias le prestaban esos autos a López. Esos autos eran manejados por chóferes, uno era de vialidad y otros eran contratados por la Secretaría. Esos autos siempre los usaban con chóferes, para todo y de manera particular toda la familia López».

A su vez, agregó datos sobre el aumento desmedido del empleo público: «Antes de que López ingresara a la Secretaría, yo organizaba las comidas de fin de año en el restaurante «Il Gato» de Puerto Madero, a la que asistían aproximadamente 200 personas. Pero el primer año en que López fue Secretario, tuvimos que hacerlo en el Club Obras Sanitarias, ya que eran aproximadamente 5000 personas. Eran casi todos empleados que había hecho ingresar López».

Además, contó  que lo hacía trabajar desde el domicilio del padre de López «por cuestiones personales» y que esas horas de más se las pagaba el Estado: «En esas 2 horas me ocupaba de coordinar las visitas médicas, lo llevaba al médico, me ocupaba de darle la plata al encargado del edificio para las expensas, entre otras. Para llevarlo al médico, lo hacía con un auto que me mandaba López con un chófer de la Secretaría. A raíz de estas tareas que no me eran propias, yo tuve un altercado con López y por eso me suspendió 140 días. Fue en el año 2011. Él siempre me gritaba, me basureaba, y un día lo enfrenté, porque yo era un hombre de carrera. Fue una suspensión encubierta, porque me hizo tomar todos los días de vacaciones que se me adeudaba. No me gustaba que me hayan apartado de ceremonial».

Por otra parte, Hugo se refirió a irregularidades en universidades, incluyendo a estafas de antiguos gobiernos: «Desde la época de Alfonsín, existieron unas pasantías en las que los mejores promedios de las universidades podían ingresar a trabajar en diferentes esferas del Estado. Como dije yo trabajé 40 años y siempre y cada uno de los Gobiernos y funcionarios a cargo de estas pasantías robaba. Todo el mundo lo sabe. A esos alumnos el Estado les pagaba el sueldo. Pero la corrupción estaba, por ejemplo, en que se firmaban pasantías por 20 alumnos, cuando en realidad sólo ingresaban a trabajar 10. El dinero de las otras 10 vacantes se lo distribuían entere los funcionarios y las universidades. Pongo el ejemplo de 10 o 20, pero podrían ser cientos. Las universidades son la UBA, la de San Martín y la de Tres de Febrero, no sé si son más».

Sobre el Monasterio de General Rodríguez, el testigo conto: «(El obispo) Di Monte me decía que teníamos que ir con mi familia al Monasterio, pero nunca fuimos».

Hugo sí admitió tener «una relación de amistad» con Andrés Galera, presunto testaferro de López, y contó que los vio reunidos en la oficina del ex funcionario.

Por último, apuntó contra otro ex funcionario: «Sospecho de Germán Nivello, quien fue subsecretario de desarrollo urbano y vivienda. Yo creo que su patrimonio no condice con su cargo. Vivió en Puerto Madero y en Pilar. Puede ser que alguna de las propiedades donde vivió sea de contratistas del Estado, no lo sé, pero su forma de vida y coches que maneja no se condicen con su trabajo. Estaba muy vinculado a un sujeto de apellido Fernández, le decían el ñoqui. En una nota periodística que leí decían que era su testaferro. Desde el año 2003 hasta el año 2005 trabajó en la oficina contigua a López. No sé a qué se dedicó después, pero era un tipo muy relacionado con los empresarios».