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jueves 19 de mayo, 2022
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«Yo la maté, temía por mi vida». Confesó el femicida que mató a una mujer de 9 balazos.

2 hijos subrogados, violencia de género, una muerte con interrogantes y el crimen con previa discusión y pelea.

El único detenido por el femicidio de Eduarda Santos, Fernando Alves Almeida, se declaró culpable ante la sorpresa de los presentes durante la audiencia de formulación de cargos “Yo la maté, temía por mi vida”.

Mientras hacía uso de la palabra, Alves Almeida dijo «Me gustaría recibir apoyo psicológico y me declaro culpable del femicidio de Eduarda Santos. Soy el único responsable».

Y agregó «No lo planee, pero sí tenía la opción, teniendo en cuenta que mi vida sí corría peligro. Perdón, pero mi vida estuvo primero. Me gustaría solicitar que mis hijos no vayan a Río de Janeiro. En Río tenemos narcos y todo ese tipo de cosas. Soy el culpable y responsable”.

A partir de la confesión, el fiscal Gerardo Miranda imputó a Almeida (26) el delito de «homicidio agravado por femicidio con alevosía y uso de armas».

Además, el juez de garantía Sergio Pichetto decretó cuatro meses de duración para la investigación, con prisión preventiva para Almeida.

La mujer había subrogado su vientre para tener los mellizos que el ahora detenido había anotado con su apellido para criarlos junto a su pareja, que murió por suicidio en circunstancias muy poco claras que no pudieron ser comprobadas.

Eduarda Santos

Una de las hipótesis es que Eduarda quizás sabía cosas que podrían incriminar a Fernando, relacionado con la muerte de su pareja, y que motivó el brutal ataque a balazos.

Al ser una mujer extranjera, sin familiares ni personas de confianza, sin trabajo y con un bebé de un mes de vida, dependía de residir en el domicilio del imputado.

​Según la investigación se supo que Eduarda y Fernando Alves mantuvieron una discusión en la casa que compartían en la ciudad de Bariloche, y ambos decidieron dirigirse a un lugar frecuentado por turistas, cercano a Lago Escondido.

​Continuaron discutiendo hasta que bajaron del automóvil Chevrolet de Alves, momento en que este le propinó algunos golpes hasta que sacó un revólver calibre 357.

La mujer habría intentado cubrirse con los brazos y después correr a lo que Almeida comenzó a dispararle.

6 balazos dieron en la espalda de la mujer y otros 3 ingresaron por el vientre y el pecho y uno mas en el rostro, lo que indica que se acercó para rematarla.