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sábado, 24 de enero de 2026
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Brasil. Una madre y su hijo murieron electrocutados en la pileta de un hotel.

El novio de la mujer encontró los cuerpos de ambos y creyó que se habían ahogado.

Una mujer de 39 años y su hijo de 11 murieron electrocutados mientras disfrutaban de la pileta de un hotel en la ciudad brasileña de Maragogi, en el estado de Alagoas, Brasil.

Según los primeros reportes, recibieron una descarga eléctrica que les provocó la muerte en el acto.

El novio de Luciana declaró a la Policía Civil de Alagoas que ese día la ducha eléctrica no funcionaba en la habitación donde estaban alojados.

Mientras el hombre fue a la gerencia del hotel para resolver el problema, Luciana y Arthur fueron a la pileta del establecimiento.

Al notar que tardaban demasiado, el hombre decidió ir a buscarlos y encontró sus cuerpos en el fondo de la piscina.

El episodio generó un fuerte impacto entre los huéspedes y el personal del hotel, que intentaron asistir a las víctimas, pero no lograron reanimarlas.


En un primer momento, se creyó que se habían ahogado, ya que según dijo el hombre, “no eran buenos nadadores”.

Sin embargo, la autopsia descartó que se tratara de un ahogamiento y confirmó que las víctimas recibieron una fuerte descarga eléctrica.

Las autoridades locales siguen con la investigación sobre las causas que derivaron en el trágico accidente.

Por el momento, no trascendieron detalles oficiales sobre el estado de las instalaciones eléctricas ni sobre posibles fallas de mantenimiento.

Antes de que el Instituto Médico Forense diera a conocer la causa de la muerte, la posada emitió un comunicado calificando el episodio como un “trágico incidente” y expresó sus condolencias a los familiares y amigos de las víctimas.

El establecimiento también indicó que tomó todas las medidas apropiadas y cooperó con las autoridades.


Las víctimas fueron identificadas como Luciana Klein Helfstein y Arthur Klein Helfstein Alves.

Luciana trabajaba como chofer de aplicación y vivía con su hijo y una hermana en San Pablo. A Maragogi había viajado con su novio, que fue quien los encontró.

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