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sábado 21 de septiembre, 2019
Invitado

ANDREAS MOTSCHMANN. Klaus Barbie. El nazi más buscado de Bolivia.

Vivió décadas sin castigo en Bolivia. Finalmente, su juicio en Francia.



El golpe de estado de 1980 en Bolivia, también llamado “dictadura de la cocaína”, fue en gran medida financiado por terratenientes y barones de la droga. La organización del trabajo sucio fue comandada por un tal “Klaus Altmann “, identidad falsa que escondía al tan buscado Klaus Barbie.

Según diferentes fuentes, entre de 180 a 300 nazis, lograron escapar a Sudamérica con la colaboración de miembros de la iglesia católica, el Vaticano, la cruz roja italiana y el servicio secreto norteamericano “CIC”. Klaus Barbie fue el “gran pez gordo” de Bolivia. En calidad de alto funcionario de la Gestapo fue el mayor responsable del asesinato de cientos de combatientes de la resistencia francesa y de niños judíos entre otros. Klaus Barbie fue un experto de la tortura, su furia temeraria le otorgó el apodo de “el carnicero de Lyon”.

Klaus Barbie, hijo de un maestro, nació el 25 de octubre de 1913 en Bad Godesberg (Alemania). Se incorporó el 26 de septiembre de 1935 a la SS (escuadras de protección) y al poco tiempo fue colaborador del “servicio secreto” (SD) en Berlín, donde tuvo la misión de perseguir a judíos y homosexuales. Tras la ocupación de Holanda, Barbie fue enviado a Amsterdam, desde mayo de 1940 a octubre de 1942, haciéndose cargo del “servicio secreto”. En Amsterdam actuó con una brutalidad extrema con ciudadanos judíos y con los “enemigos del Reich”.

En noviembre de 1942 asumió la dirección de Lyon en calidad de jefe de la policía de estado secreta “Gestapo“. Cuando los aliados liberaron Francia retornó justo a tiempo en agosto de 1944 a Alemania.

Klaus Barbie

Después de la finalización de la guerra Barbie figuraba como desaparecido y fue buscado por las autoridades francesas. Dos años después fue contratado por el servicio secreto estadounidense “Counter Intelligence Corps (CIC) “ manifestando que Barbie era decididamente anticomunista. Su misión era capturar a los comunistas de la zona de Schwaben y Württemberg (Alemania).

En el año 1951 los colegas franceses empezaron a preguntar demasiado y por lo tanto lo enviaron en barco a Sudamérica. El asesino de masas obtuvo una visa a Bolivia bajo el nombre de “Klaus Altmann”.

¿Cómo vivía Barbie en Bolivia?

En Bolivia su personalidad fue dócil y se adaptó fácilmente. Al comienzo pasó inadvertido manejando un aserradero en tierras adentro.

Barbie en el aserradero
Barbie. Documento boliviano.

Luego de una estadía de 6 años, el 7 de octubre de 1957, adoptó la nacionalidad boliviana bajo el pseudónimo Klaus Altmann. Con su pasaporte en orden, comenzó a viajar en calidad de hombre de negocios por el mundo y en algunas oportunidades visitó Hamburgo donde tenía una sucursal.

Klaus Barbie con su familia y correligionarios en su casa en Bolivia (años 60).
Foto fuente: agradecimiento BR/Telepool.


Barbie ya se había reconvertido al hombre de negocios Klaus Altmann y se presentaba como “ingeniero de la marina“ manejando la “Transmarítima de Bolivia“. La principal finalidad fue la importación de armamento y panzers provenientes de Austria y Alemania.  El dictador de turno era beneficiado generosamente con el negocio y Altmann logró una buena situación económica.

Cuando Israel sufrió un embargo de armas durante la guerra de los 6 días Barbie no tuvo ningún inconveniente de proveerles de las armas a los judíos que tanto había combatido.

A partir del año 1964 fue consejero de varios regímenes militares en Bolivia y a su vez temporariamente trabajó para el servicio de noticias alemán. Entre mayo y diciembre del 66 bajo el nombre de “Adler” fue representante de noticias en Bolivia de este servicio alemán. De esta manera estuvo protegido y percibió el pago de 500 marcos alemanes mensuales o sea una totalidad de 5300 marcos alemanes. Su jefe lo describió como “inteligente, reservado y confiable”.

 Llamados de atención en el Club Alemán

Tan silencioso no pudo haber sido ya que cuando el embajador alemán Walter Motz fue recibido como invitado en el Club Alemán en La Páz, Barbie se regodeaba y saludaba a la manera de otras épocas con el saludo fascista “Heil Hitler”. El embajador muy enojado le llamó la atención pero Barbie adujo que él era un oficial de la Gestapo. No fue el único incidente. 

El 30 de diciembre de 1965 Klaus Altmann irrumpió fuera de sí en la Embajada alemana de La Paz. Le había llegado el rumor que el embajador pidió a la dirección del “Club Alemán” que lo echen del mismo. La razón del pedido fue que estando el embajador alemán en las instalaciones del Club acompañado del representante de la Embajada de los Estados Unidos, Altmann expresó levantando la voz: “Ahí está sentado nuestro representante con sus amigos judíos”. Enojado por el pedido de expulsión, le exigió al embajador de retirar su pedido. Si no, se vería obligado a activar sus vínculos con sus contactos en el gobierno boliviano y reanudar el trabajo con el servicio secreto.

Evidentemente los contactos de Altmann con altos oficiales del Ejército eran tan buenos que el servicio secreto norteamericano, para el cual había trabajado hacia fines de los 40, pensaba en la posibilidad de volver a contratar sus servicios.

Altman bajo sospecha. Comenzó la investigación.

A principios del año 1965 algunos empleados de la Embajada alemana recibieron el rumor que Altman participó en la SS “servicio secreto” y vivía con una identidad falsa en Bolivia.

Comenzaron a pensar si informar a la central en Bonn para que se instigue a la justicia alemana la investigación de sus datos personales. Finalmente tomaron la decisión de dejar dormir los hechos. Luego de las amenazas de Altman el embajador se vio obligado a revisar esta decisión e informó al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre los rumores. El efecto deseado no se hizo manifiesto. Se recibieron directivas de Bonn de proceder a juntar más información de Altmann lo que era bastante difícil.


Foto familiar con esposa, hija e hijo


Klaus Barbie con hija Ute e hijo Heinrich

Finalmente, la embajada pudo obtener datos del nacimiento de la hija de Altmann. En Alemania confirmaron la coincidencia con los datos de la hija de Klaus Barbie. Esta información coincidía con otra del año 1961 que decía que Barbie posiblemente estuviese en Bolivia. Pero en vez de proceder al pedido de deportación la causa se estancó.

Por lo tanto, el “matón nazi” pudo seguir moviéndose con libertad en el Club Alemán y en Bolivia. Muchos de la comunidad alemana lo conocían y miraban para otro lado. Barbie en una grabación se mandó la parte de hacer enojar a los emigrantes judíos por tener que aguantarlo en la mesa contigua en el Club Alemán. Su permanencia se soportó hasta que después de otras aberraciones verbales se lo terminó excluyendo.

El autor de este comunicado fue notificado de la presencia de Klaus Barbie por una familia de origen alemán. La mujer le presentó a su anciano padre y luego le dijo bajo 4 ojos que su padre lamentablemente era nazi y Klaus Barbie frecuentaba su casa.

Imperaba la falta de coordinación y las accidentadas búsquedas, haciendo de ello una regla fallida en la búsqueda de criminales nazis en el exterior.  La identificación de Klaus Barbie no era una excepción. En esos casos no había un manual de procedimiento. Interpol negaba su participación aduciendo que eran actos criminales perpetrados por nazis entremezclados con motivación política.



¿Métodos de la Gestapo en Bolivia?

Como comerciante de armas y asesor de los dictadores bolivianos era reconocido en los círculos militares y estaba muy bien conectado. Así se supo en el ambiente que Barbie fue nombrado consejero especializado en métodos de interrogatorio por el dictador Banzer.

Dicen que el criminal nazi impulsaba grandes negocios de cocaína durante su permanencia en Bolivia. Armaba el vínculo entre militares, políticos y la mafia de la droga.


Beate Klarsfeld durante la protesta de Barbie en Munich 1971

Beate Klasfeld, encargada de la “Liga internacional contra el antisemitismo y racismo”, junto a su marido, sus averiguaciones de los criminales nazis siguieron las pistas de Barbie hasta La Paz. Ya nadie creía en la posibilidad de  extradición de Barbie a Francia por medios legales y ahí tomó fuerza la idea de un secuestro. La misma lamentablemente fracasó.

Consecuentemente Barbie se sintió muy seguro nuevamente. Según sus declaraciones en una entrevista del año 1974 en La Paz, afirmó estar orgulloso de su actividad durante la guerra, la cual contribuyó a que Francia actualmente no sea una República socialista. En el año 1980 colaboró nuevamente con un golpe militar del General García Meza en Bolivia. Recién con la incorporación de elecciones y el traspaso a un estado democrático con la presidencia de Hernán Siles Zuazo en enero de 1983, cambió el destino de Barbie.

Detención: Klaus Barbie cubierto con una frazada cuando los soldados bolivianos lo llevaron a la cárcel .

El 5 de febrero de 1983, Beate Klasfeld, el presidente Miterrand y el nuevo gobierno de Bolivia lograron extraditar Barbie a Francia.  Ahí fue conducido a la cárcel de Lyon, adonde en su carácter de jefe de la Gestapo, torturó a sus víctimas. El 4 de julio de 1987 se dictaminó el fallo judicial de “crímenes contra la humanidad” en 177 casos dándole la pena mayor de prisión de por vida. Se le convalidaron deportaciones de por lo menos 843 seres humanos, judíos y combatientes de la resistencia francesa, de Lyon y sus proximidades.


Klaus Barbie durante el proceso en Lyon

Barbie, el experto torturador de 73 años, recibió su dictamen impávido diciendo: “Yo luché por la resistencia.” Otras de sus palabras para justificar sus atrocidades fueron: “Así fue la guerra.” Cumplió su condena por 4 años hasta que lo alcanzó la muerte el 25 de septiembre de 1991 a los 77 años.

Invitado
Andreas Motschmann
Educador, profesor y escritor
El autor vive hace 12 años en la Paz / Bolivia

Traducción y edición: Betina Kraus