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sábado 19 de octubre, 2019
Invitado

DAMIÁN ANDRADA. Hacia un periodismo indígena.

La utopía está en el horizonte.

Yo sé muy bien que nunca la alcanzaré.

Que si yo camino diez pasos ella se alejará diez pasos.

Cuanto más la busque, menos la encontraré

porque ella se va alejando a medida que yo me acerco.

Buena pregunta, ¿para qué sirve la utopía?

Pues, la utopía sirve para eso, para caminar.

Eduardo Galeano

Cinco siglos resistiendo. Desde la llegada de los europeos al continente que hoy denominamos América, los pueblos originarios sufrieron primero la conquista y luego el despojo. Si bien se ha avanzado mucho, la situación no ha cambiado demasiado: en todos los países el capital privado y el Estado profundizan el modelo extractivista sobre las tierras y territorios de los pueblos indígenas. No es casual que las luchas indígenas encuentren origen en el avance de la minería, la industria petrolera, el agronegocio o las madereras.

Frente a esta situación, el periodismo no siempre ha actuado de modo correcto. Por un lado, observamos que los medios no siempre cubren estas situaciones de opresión o las diversas problemáticas de las comunidades. Por citar un caso: ¿por qué los principales medios no dieron cobertura al histórico fallo judicial que a principios de este mes sentenció que la “Masacre de Rincón Bomba”, una matanza de cientos de indígenas pilagás ocurrida en 1947, es un delito de lesa humanidad? Difícilmente podamos saber si fue por desconocimiento, por ignorancia del precedente jurídico que este fallo significa o por el interés de ocultar este tipo de noticias. Lo que sí sabemos es que no lo informaron.

Por otro lado, en el último tiempo nos hemos encontrado con coberturas que estigmatizan y criminalizan a los pueblos originarios en general y al pueblo mapuche en particular. Los ejemplos van desde tratarlos como violentos y terroristas, vincularlos con las FARC, inventar supuestos arsenales o burlarse de su identidad. El colmo fue señalar que los mapuches son chilenos cuando el artículo 75 inciso 17 de nuestra constitución señala claramente que se debe “reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos”.

Peor aún, frente al asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, algunos periodistas replicaron el discurso oficial de un supuesto “enfrentamiento” que finalmente la Cámara Federal de General Roca compuestas por los jueces Mariano Lozano, Richar Gallego y Ricardo Barreiro rechazó. No está de más señalar que Rafael Nahuel recibió un disparo por la espalda.

Frente a estas coberturas sesgadas, 29 autores y autoras publicamos “Hacia un periodismo indígena” con el objetivo de promover el debate público sobre las noticias sobre los pueblos originarios. Con prólogo de Osvaldo Bayer, un grupo de periodistas, académicos, líderes y lideresas indígenas de Argentina y Latinoamérica nos proponemos repensar el rol del periodismo en estas coberturas. Para nosotros, pensar un periodismo especializado en pueblos indígenas es un modo de interpelar al periodismo, a la formación de nuevos periodistas y a las audiencias.

No somos ingenuos, somos conscientes de que la lucha de las comunidades por el territorios toca intereses particulares y, muchas veces, los medios dominantes aliados al modelo extractivista intentan construir un sentido común que apoye (o sea indiferente a) la represión, el asesinato y la persecución de los pueblos originarios. Lo que se desconoce, no se puede transformar. Por eso, “Hacia un periodismo indígena” propone coberturas más complejas, que describan mejor las problemáticas aborígenes a los fines de que las sociedades puedan presionar por políticas públicas que modifiquen una realidad injusta.

Los medios de comunicación y el periodismo tienen una responsabilidad destacada al momento de construir sociedades más justas y más tolerantes. Lejos de construir enemigos internos inexistentes, los Estados modernos reconocen la plurinacionalidad de sus territorios. Hoy la Argentina está lejos de ello. El periodismo debe elevar el debate, desarmar y refutar prejuicios, y contribuir a la construcción de una cultura de la tolerancia. Aún falta mucho por andar, pero la utopía de construir “un mundo donde quepan muchos mundos” no está tan lejos. Y el periodismo debe aportar su granito de arena en esta lucha colectiva.

INVITADO
Damián Andrada
Docente de periodismo y comunicación en la Universidad Del Salvador (USAL), magíster en Ciencia Política y Sociología por FLACSO Argentina y compilador del libro colectivo “Hacia un periodismo indígena”.