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martes 15 de octubre, 2019
Invitado

DRA. LILIAN TESTÓN. HANTAVIRUS. Lo que hay que saber.

Diferencias y semejanzas entre casos en distintas provincias. Consultas y prevención.

Entre el 14 de noviembre de 2018 y el 16 de enero de 2019, se han confirmado 28 casos de hantavirus en la localidad patagónica de Epuyen, y hubo 10 fallecimientos. Según el último parte del Ministerio de Salud de Chubut, 94 personas están bajo aislamiento respiratorio selectivo para detener la diseminación del virus por contacto entre seres humanos.

La transmisión interhumana es la característica distintiva de las infecciones causadas por el virus Andes, uno de varios tipos de hantavirus que circulan en la Argentina. Los demás solo se contraen por contacto con la saliva, la orina o las heces de los ratones silvestres infectados que, una vez secas y en forma de polvo, son arrastradas por el viento e inhaladas por el ser humano. A esta exposición se atribuyen los casos recientes en otras cuatro provincias: Jujuy, Salta, Buenos Aires y Entre Ríos. Brotes como el de Epuyen son poco frecuentes.

Los hantavirus se distribuyen por todo el mundo. En la Argentina, circulan de manera regional al menos diez tipos genéticamente diferentes. Ocho de ellos afectan a seres humanos: Lechiguanas, Hu39694 y Central Plata, en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe o Entre Ríos; Orán, Laguna Negra y Bermejo, en las provincias de Jujuy, Salta y Formosa; Juquitiba, en la provincia de Misiones (también en el Brasil); y Andes, en la zona andina de las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro. El reservorio natural de estos virus son roedores, pero de diferentes géneros y especies según la zona geográfica y el genotipo viral.

La enfermedad en seres humanos puede presentarse de distintas maneras. La más grave de todas es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que se registra en las Américas. Es la forma que causan los ocho tipos virales que circulan en la Argentina. La letalidad en el país ha descendido del 60 % al 33 % entre 1988 y 2018. La mayoría de los afectados viven en zonas rurales y hacen actividades agrícolas o forestales.

Cuándo sospechar la enfermedad

Un paciente que contrajo el virus presenta inicialmente los siguientes síntomas: fiebre súbita, escalofríos y dolor muscular, seguidos de dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Este cuadro se asemeja a uno gripal, pero sin tos ni catarro. A medida que evoluciona, la enfermedad produce dificultad respiratoria. La siguiente fase es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que se caracteriza por una evolución rápida a la insuficiencia cardíaca, con fiebre, taquicardia, aumento de la frecuencia respiratoria, daño cardíaco, shock, hemorragias internas e insuficiencia respiratoria que lleva a la muerte.

Por el momento, no existen vacunas ni tratamientos específicos contra la enfermedad, cuyo período de incubación es de 7 a 45 días. Por eso, es fundamental diagnosticarla de forma precoz para brindarle al paciente medidas de apoyo.

Cuándo consultar

  • Si una persona tiene fiebre y sospecha que estuvo expuesta a roedores o en contacto con un caso confirmado de hantavirus, debe consultar con un médico (usar barbijos N95, N99 o N100, de alta eficiencia).
  • Debe guardar reposo y no debe asistir a lugares públicos.
  • Es fundamental la higiene frecuente de manos con agua y jabón, o alcohol en gel, y ventilar los ambientes.

Recomendaciones para prevenir contagios

La principal forma de contagio de todos los genotipos de hantavirus es la transmisión aérea, por inhalación de pequeñas gotas de orina, excremento o saliva de los roedores infectados. El contacto con polvo contaminado puede producirse al limpiar viviendas, cobertizos, galpones u otros lugares cerrados que hayan estado abandonados o descuidados durante un tiempo. También puede haber contacto al aire libre, en zonas con malezas, leñas apiladas o acumulación de basura. En la zona andina, donde senderistas y otros visitantes suelen colocar bolsas de dormir directamente en el suelo, la exposición y el riesgo también aumentan.

Otras formas menos frecuentes de transmisión del roedor al ser humano son las mordeduras; el contacto directo con excrementos, orina o saliva del animal, y luego tocarse la nariz, la boca o los ojos; o comer alimentos contaminados por dichos excrementos, orina o saliva.

La trasmisión de persona a persona se documentó por primera vez en 1996, junto con el descubrimiento del virus Andes en El Bolsón y en Bariloche. Ese año, se ocurrió allí el primer brote porque se contagiaron personas que convivían con los infectados o que habían estado en contacto con ellos, y profesionales de la salud que los atendían. Se sospecha que, en estos casos, el virus se transmite por medio de las secreciones respiratorias durante la fase inicial de la enfermedad o luego de un corto período con síntomas.

Las siguientes medidas preventivas son válidas para la población general:

  • Antes de ingresar a un lugar que ha estado cerrado durante un período prolongado, abrir las puertas y ventanas (desde afuera), y ventilarlo durante una hora.
  • Colocarse barbijos de alta eficiencia, guantes, antiparras, ropa exclusiva para limpiar.
  • Rociar el piso con lavandina diluida al 10% (por ejemplo, agregar una taza de lavandina a nueve tazas de agua).
  • Lavarse las manos con agua y jabón luego de quitarse los guantes, o  higienizarlas con gel alcohólico.
  • Lavar las latas de alimentos o bebidas antes de consumirlos.

Además, en áreas endémicas o con brotes, deben cumplirse estas recomendaciones:

  • Mantener la vivienda limpia y eliminar elementos en desuso donde puedan anidar roedores.
  • Sellar con mallas de acero, cemento u otro material resistente las rendijas de más de 0,5 centímetros de abertura, sobre todo, donde se almacenan alimentos.
  • Colocar huertas y leñas, en lo posible, a 30 metros de la vivienda.
  • No alojarse en lugares cerrados que puedan haber sido infestados por roedores sin antes ventilarlos.
  • Acampar lejos de malezas y basurales.
  • No dormir directamente sobre el suelo, sino, en lo posible, a 30 centímetros de altura, por lo menos, o en carpas con piso.

Dra. Lilián Testón

MN 87307

Coordinadora del Departamento de Epidemiología FUNCEI/FIDEC
Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI)