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miércoles 22 de mayo, 2019
Invitado

FERNANDO ZINGMAN. Hoy en Argentina 1 de cada 10 chicos menores de 5 años son obesos.

“Si está gordito está sano”, “ya va a estirar cuando crezca”, son mitos de nuestras abuelas que hay que desterrar cuanto antes.

Mientras tanto, criamos a nuestros chicos y chicas en un entorno que los y las bombardea con publicidad de alimentos ultraprocesados comprobadamente perjudiciales para su salud, donde aparecen no sólo sus personajes animados favoritos sino también sus ídolos del deporte y otras estrellas del cine infantil a quienes admiran y emulan. Queremos educarlos en la necesidad de comer frutas y verduras, pero al ir a la escuela los recibimos con grandes publicidades de bebidas azucaradas y otros alimentos chatarra, que además les ofrecemos en comedores y vendemos en los kioscos de los establecimientos educativos. Los incentivamos a comer sano, pero ni siquiera los adultos podemos comprender qué calidad nutricional tienen los alimentos que compramos, ya que la única información en los envases de los alimentos parece diseñada para ser ilegible e incomprensible.

Hoy en Argentina, 1 de cada diez chicos menores de 5 años son obesos, 1 de cada 3 comienza escuela con sobrepeso y 1 de cada 2 tiene sobrepeso al momento de egresar de la primaria. Esto sólo empeora en la adultez, con nuevas cifras que indican que más del 66% de la población está excedida de peso.

El panorama se replica en el resto del mundo, lo que nos alerta de que tenemos un problema de salud pública generalizado y de dimensiones enormes. El sobrepeso y la obesidad son importantes factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, diferentes tipos de  cánceres y múltiples enfermedades cardiovasculares y respiratorias, que ponen en riesgo los avances en salud alcanzados a nivel global.

La situación se agrava en los chicos y chicas, ya que obesidad en la infancia no sólo incrementa las posibilidades de sufrir exceso de peso en la adultez y compromete su salud actual y futura, sino que afecta su desarrollo emocional y social, entorpece su educación y los predispone a sufrir discriminación.

En este contexto, aun subsisten diversos mitos instalados, entre ellos la idea de que el exceso de peso es producto de la inconducta individual y, por ende, responde a la falta de voluntad de grandes y chicos débiles frente a los encantos del paladar.

Lo cierto es que la evidencia es contundente. La obesidad responde a la presencia de un entorno que predispone a ella y, en consecuencia, crear entornos saludables es fundamental para combatirla.

La protección de los niños, niñas y adolescentes no es sólo una obligación moral sino una obligación legal para el Estado argentino según sus compromisos internacionales. La Convención sobre los Derechos de los Niños obliga a velar por sus derechos, y su desprotección mediante la presencia desregulada de un entorno obesogénico es violatoria de ellos.

Desde UNICEF abogamos por una solución integral que aborde múltiples componentes de protección, basada en cuatro ejes prioritarios: en primer lugar, un etiquetado frontal de advertencia que permita identificar los comestibles que no son saludables. Esperamos que ello sirva no sólo para informar a padres, niños y niñas sino sea el criterio rector que informe las otras políticas recomendadas. En segundo lugar, la protección especial de los entornos escolares para garantizar que sean entornos saludables, libres de productos perjudiciales y su publicidad.  En tercer lugar, la prohibición de la publicidad, promoción y patrocinio de productos comestibles perjudiciales para la salud, en especial cuando aquella sea dirigida a chicos y chicas. Y, finalmente, la creación de impuestos especiales y subsidios que generen incentivos para hacer más accesibles los alimentos naturales y más costosos aquellos que dañan la salud.

Estas son medidas que han demostrado que generan cambios en la manera en que se consumen los diferentes productos comestibles (ya que no todos son “alimentos”).

Los chicos y las chicas son nuestro futuro, debemos honrar nuestras obligaciones y ofrecerles la protección que merecen.

Invitado
Dr. Fernando Zingman
Médico pediatra M.N. 82525
Especialista en Salud de UNICEF Argentina