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jueves 21 de noviembre, 2019
Invitado

JOSÉ ALBERTO ZUCCARDI. Ante un gran desafío para la vitivinicultura argentina.

Acuerdo de Libre Comercio Unión Europea – Mercosur

El capítulo Vinos de la negociación entre la Unión Europea y el Mercosur en vistas al acuerdo de libre comercio muestra un dilema ficticio entre apertura y proteccionismo.

La negociación entre UE y Mercosur se inició hace 19 años y se fue demorando por los problemas de propiedad intelectual que reclama la UE y las grandes divergencias de escala de mercados y de competitividad con las economías de los países del bloque sudamericano. En el caso del vino, la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea cambia sustancialmente los términos del intercambio ya que el “Brexit” reduce prácticamente a la mitad la demanda de vinos del Mercosur a la UE y torna negativa la balanza comercial de intercambio de vinos, según lo muestra el estudio del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Respecto de las asimetrías, es esencial remarcar que la UE destina sólo a la promoción de sus vinos unos 900 millones de euros por año, presupuesto que concentran España, Francia e Italia y que este año se sumará 510 millones de euros extra para mejorar su competitividad en el negocio mundial de vinos. A estos subsidios directos hay que sumar más de diez programas destinados al sector productor y las líneas de financiamiento para bodegas.

En este contexto, Argentina reduce reintegros de impuestos, grava las exportaciones de vinos mediante retenciones, aumenta el costo del dinero y lleva la presión fiscal a niveles record.  Es por ello que el plazo de 8 años en desgravación lineal permite planificar un programa de competitividad que intente  amortiguar en tiempo y forma las ayudas de la UE a sus vitivinicultores.

Lejos de falsos contrapuntos, la verdadera posición de la vitivinicultura argentina expresada por la Corporación Vitivinícola Argentina a la luz de datos y estudios de las consecuencias del acuerdo, afirma definitivamente SÍ al acuerdo entre Mercosur y Unión Europea, SÍ a un tiempo de adaptación y de convergencia arancelaria para equiparar asimetrías y ratifica la intención de generar junto al Estado Nacional un programa de competitividad de no menos de cinco años. Finalmente, aspiramos a involucrar a los gobiernos provinciales en la negociación.

Aquí no hay un enfrentamiento entre colegas de la industria; hubo sí  visiones parciales basadas en posiciones genuinas, pero terminó primando la institucionalidad de la mesa común que es la Corporación Vitivinícola Argentina como como un ámbito de articulación de los diversos intereses tanto públicos como privados.

INVITADO
José Alberto Zuccardi
Empresario Vitivinícula