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jueves 13 de agosto, 2020
Invitado

MARTHA WOLFF. De lo prohibido a lo privado.

Vivimos en un mundo en el que  el amor entre un hombre y una mujer ya no está de moda, ni la pareja ni la maternidad tradicional.

Parecería que hay  un cansancio de la rutina de lo clásico desde la historia de la Humanidad.

Parecería que el haber que la mujer fue creada de la costilla del hombre  cansó y no conformó. Hubo que inventar otro tipo de sociedad.

Parecería que la mujer no quiso vivir más a costillas del hombre si no a su imagen y semejanza. Hubo que liberarse de ese yugo.

En el andar de los últimos años se crearon muchos cambios de gustos de relación entre hombres y mujeres con la necesidad de crear nuevos amores que oscilan entre la realidad y la fantasía de otro modelo más perfecto, diferente, desafiante, rompiendo el tradicional, pero que igualmente en los cambios de roles se busca que un hombre haga de mujer y que una mujer haga de hombre. Algunos mitos han demostrado el disconformismo ante lo  existente, creando amores como lo hizo Pigmalión, Rey de Chipre que al no encontrar  la mujer que soñaba para casarse, se enamoró de una estatua de su autoría, la que recibió un hálito de vida insuflado por la  diosa Afrodita para satisfacer ese deseo. Y la historia cuenta que el mármol se ablandó, su frialdad se transformó en la tibieza de la carne, la rigidez se transformó en voluptuosidad y a través del amor la convirtió en mujer con la que se deposó. También en la ópera-ballet en los Cuentos de Hoffmann de Jacques Offenbach  hay un enamoramiento de un  poeta relator y una muñeca mecanizada que responde a una cuerda para bailar hasta que se rompe el encanto y viene la destrucción de la obra sin alma producto de la tecnología . Actualmente hay hombres que compran las muñecas de Vietman cada vez más mecanizadas para que les hagan compañía.

Claro que todo esto sucede porque las mujeres reales no se dejan dominar y están condenadas a desaparecer o ser maldecidas como lo fue Lilit, figura legendaria del floclore judío, considerada  la primera esposa de Adán, anterior a Eva, que según la leyenda abandonó a Adán porque no quiso someterse a su deseo de hacer el amor como él quería porque eran iguales para elegir y se fue del Edén, atribuyéndosele cualidades demoníacas por su rebelión. Así surgen estos dos prototipos de mujeres: «las que se revelan y las que se someten».

Con la independencia de la mujer y el feminismo como movimiento político, muchos hombres desorientados ante mujeres que no son la continuidad de las que lo criaron, y esto es viejo como el tiempo, aparecen modelos de nuevas parejas que se entienden mejor entre hombre y hombre, entre mujer y mujer, entre transformase un hombre en mujer y una mujer en hombre porque papá y mamá no funcionan como molde ni para besarse, abrazarse y amarse, ni con la dependencia de un vientre para ser padres o madres. Inclusive cada vez son más las personas que deciden formar una familia sin compartir un nexo sentimental como la copaternidad.

Así como creo que mis nietos me dibujaran una flor ubicando mi tumba en el cementerio por internet, así creo que la familia tradicional se ha convertido en un laberinto de aceptaciones y rechazos difícil de prever como núcleo de la sociedad.

Hay una protesta universal contra lo pre establecido y está plagado de literatura, películas, programas de televisión y explicaciones desde culturales hasta los derechos humanos que hablan del orgullo gay o lesbiano cuando debería ser una decisión menos publicitada porque es personal y privada y con reconocimiento legal de sus uniones.  

Invitada
Martha Wolff
Periodista y escritora

EN ESTA NOTA: Martha Wolff Wolff Martha