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lunes 17 de febrero, 2020
Invitado

MARTHA WOLFF. Juguemos al peritaje ya que el lobo no está.

La noticia sobre el querer revisar el peritaje que dio como veredicto el asesinato de Nisman es un capítulo más de ópera bufa del nuevo gobierno. A pesar que se trata de un drama leer que las nuevas autoridades quieren cambiar el argumento de todo lo dejado por la anterior como venganza produce risa. Pero una risa irónica que hace descorrer el telón para ver a los políticos  y a la justicia ser polichinelas manejados por quien es juzgada y que y con su ventriloquismo, para hace actuar a otros para disfrazarse de inocente.

Matar a un muerto es tan deleznable como atacar tumbas, juzgar a un muerto que no puede defenderse y adulterar su historia para acomodar las culpas de quienes se sienten perseguidos.

Ya muerto el Fiscal Nisman se entrometieron con su vida privada como si los representantes del pueblo argentino fueran de una moral intachable. Ya asesinado Nisman adulteraron el lugar y pruebas para despistar a los criminales que sí actuaron por obediencia de vida. Revisar el  peritaje es revivir a Nisman como un fantasma al que le han tenido miedo. Demostrar que la zona liberada no lo fue es creer que los custodias se fueron de farra por Puerto Madero. Revisar el peritaje es como sacar a los tirados al río en la época del Proceso, revolver las tumbas colectivas de los fusilados, revivir las cenizas del Holocausto y de toda barbarie que mató a los enemigos de turno para que desde sus espectros digan que FUERON CULPALBES.

Revisar el peritaje me invita  a preguntar por qué el pueblo argentino no puedo despedirse de su presidente Néstor Kirchner con el cajón cerrado. Revisar el peritaje no es una obra de arte si no un horror tan  grosero que hasta un niño se daría cuenta que es puro cuento. Revisar el peritaje es sacar cada una de las cientos de piedras que se colocan sobre su tumba desde que lo mataron para matarlo de nuevo a pedradas como lo hace el Estado islámico a los infieles.

Revisar el peritaje para demostrar que se suicidó es un una ofensa a la Justicia si es que se sigue escribiendo con mayúscula y a la Verdad.

Invitada
Martha Wolff
Escritora y periodista