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martes 25 de enero, 2022
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Invitado

Martha Wolff. La despedida de un hombre de bien.

Argentina, mi país, ayer recibió las palabras de despedida de un ciudadano al servicio de la patria que se retiraba por padecer una enfermedad. Sus palabras fueron el recitado de un hombre de bien y de ética que apreció el lugar de honor que le dio su carrera e política y de quienes lo eligieron para su cargo. Y ante su decisión por el avance de su patología de no poder responder a su responsabilidad por limitaciones, renunció a su banca de senador.

La altura moral de su actuación, ni bien supo de su dolencia, fue de avisar por el futuro que lo acechaba. Fue armándolo con las armas de su ser íntegro y hasta pudo con los recursos tecnológicos y humanos a su alcance expresarse y escribir un libro. Pudo agradecer a sus compañeros el haber compartido la pasión de su vida y despedirse junto a su esposa amorosamente dedicada a acompañarlo. Mientras en el recinto las miradas se fijaron en un solo hombre, acompañado del símbolo de respeto y máximo cariño de pareja que lo cuidaba mientras explicaba su adiós, el rostro contraído y gris de la presidenta del Senado contrastaba frente a un cuadro inolvidable de ejemplo de vida y ciudadano. Porque ese hombre se retiraba limpio de trayectoria y ejemplar despedida se su mundo activo. Y este hombre al llegar a su casa junto a su mujer e hijas, que guardaba un pañuelo húmedo de lágrimas, al descender de su auto, los vecinos lo esperaban para aplaudirlo y cantarle el Himno Nacional. Ejemplo que contrasta con lo que expresan los vecinos de la vicepresidenta, en la que vive, y solo en la puesta en escena de sus encuentros con partidarios, recibe aplausos.

Gracias por lo vivido y escuchado ayer. Pude llorar por tanto contenido entre la pandemia y la falta de cordura política, judicial y económica de un pueblo que ha sufrido la degradación de los valores. Ayer se pudo decir SÍ CREO en los que se dedican a tener un mundo mejor. Comparado ayer con hoy, que celebraron que inventaron “El día de la democracia” y “El día de los derechos humanos”, revenando la Plaza de Mayo de gente, con la presencia estelar de Cristina, del ex presidente Lula y del ex presidente Pepe Mujica, para reforzar y encubrir un fracaso gobernante, también lloro de bronca y pena al comprobar como muchos que se juega con la gente con espectáculos para entretener y no dignificar.

Gracias a Esteban Bullrich, porque mis lágrimas son el contenido de una ciudadana más que sufre la comedia de una tragedia que se llama Argentina.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora