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sábado 21 de septiembre, 2019
Invitado

MARTHA WOLFF. La perfumista de los aromas argentinos.

Hace uno días se celebró el Día del Periodista en una reunión de mujeres empresarias- FECOBA-. Allí conocí a Patricia Oftapchuk, una bioquímica que es perfumista y que se dedica a lograr perfumes de autor e inspirados en aromas argentinos. Me pareció que recordando la película “Perfume de Mujer”  entrevistarla sería apasionante y así fue.

Ante mis preguntas ella con frescura me contó su historia y de cómo había nacido en ella ese vocación devenida luego profesión.

Ella es casi cordobesa porque había pasado la mayor parte de su infancia, desde 6 a los 12 años en Villa General Belgrano, y le gustaba ir a pasear por el pueblo en bicicleta. Otro placer era  ir a un arroyo  cercano  a una cuadra de su casan donde recorriendo en sus andanzas, descubrió que los olores despertaban en su olfato más interés que los otros sentidos. Evocando sus años de infancia contó que era muy feliz en ese pequeño remanso de agua donde encontraba paz, la atraía la variedad de verdes de las plantas,  los árboles y  la naturaleza de su alrededor. Así pasaba sus días cálidos además de estar atenta a todo lo que se elaboraba casero. Lo que más le atraía eran los aromas que se desprendían de lo que se cocinaba y de los materiales con los que se preparaban. También los panales de abeja naturales que estaban en los árboles de su casa y le encantaba oler el aroma de la miel. Recuerdo que quedó tan grabado, que entre los perfumes que logró,  hay uno “VALLE” que contiene miel inspirado en esa vivencias. Patricia, con vocación de seguir las fragancias caseras, le encantaba los olores que se desprendían del horno de barro donde se elaboraba el pan casero cuando estaba  calentito despidiendo perfume a calor hogareño. También se sumaba a su curiosidad cuando en invierno encendían la salamandra y al encenderla  las maderas se iban quemando y se ahumaban inundando bálsamos húmedos que se asemejaban haber estado en un bosque. Eran maderas de los árboles añosos que rodeaban su  casa.

Por lo que relató  Patricia desde pequeña tuvo afinidad y apreciación por los perfumes de cada cosa.  Pero fue cuando reafirmó su  deseo de ser perfumista tuvo que aprender que el olfato atraviesa todas las experiencias que se viven y que luego se transforman en recuerdos.

Ante  esta personalidad tan definida a  temprana edad de querer llegar a ser perfumista lo consiguió después de mucha dedicación, sacrificio, y esfuerzo. Ella fue creciendo con esa idea y a los 15 años ya estaba segura que para encaminarse a su obsesión debía seguir la carrera de Bioquímica. Le gustaba la química al darse  cuenta que la vida  gira alrededor de reacciones químicas y en el perfume ocurren reacciones entre distintas moléculas, que generan nuevos productos, con aromas distintos a los originales y en la química de las fragancias dos más dos da seis. En la carrera que eligió ella sabía que iba a aprender química y también sobre el cuerpo humano, la fisiología, los sentidos y la estrecha relación entre los aromas, el olfato, la fijación de los recuerdos, y las emociones desencadenadas por los que nos rodea. Al recibir el título de Bioquímica comencé la especialización de perfumista que había soñado.

Para ser perfumista me explicó es una  especialización en la que hay mucho que estudiar y  entrenar por años la nariz para identificar cada uno de los aromas de las materias primas que se llaman NOTAS AROMÁTICAS. Luego viene la  prueba y error se debe terminar conformando un ACORDE AROMÁTICO que finalmente contendrá la fragancia del perfume. Y para lograr una rica fragancia es una tarea que lleva meses hasta obtener su resultado. Cada composición hay que dejarla de  cuatro a siete días para que se macere. Y luego analizar qué camino seguir, qué agregar, sacar, disminuir o aumentar hasta  llegar a la composición exacta proceso de prueba y pasión apasionante. Porque cada perfume que se crea es una obra nueva, que necesita un recorrido distinto a los anteriores.

Esta perfumista para lograr un perfume que tiene que ver con el sur del país relató cómo fue su inspiración para el perfume que se había propuesto. Allí fue a observar, tanto la vegetación como las flores, las sensaciones y los aromas además de caminar a orillas del lago Perito Moreno sumando el fresco, la brisa, lo aireado de la atmósfera. Con ese cúmulo de sensaciones al regresar  fue trabajar y trasladar todo a ese bagaje de sensaciones hasta que el perfume salió y al que llamó “MANANTIAL”.

Pero esta apasionada mujer por los aromas además vive en un entorno de perfumes ya que en su hogar actual tiene un limonero que usa para  comidas o en jugos con jengibre y menta. Y amar su flor de azahar impregnando con su aroma la casa como otras plantas que convierten a su hogar en perfumadero natural. En una palabra es una mujer con un olfato enviciado de placeres olfativos.

En su casa que es antigua tiene su laboratorio y lo armó en una de las habitaciones desde donde mira las plantas para inspirarse junto al canto de los pájaros que la visitan.  Un cuadro vivo para un perfume vivo como le gusta lograr con alegría y felicidad.

Patricia ama lo que hace. Ser perfumista es muy femenino y tiene un romance con la vida y la profesión.

Invitada
Martha Wolff
Periodista y escritora