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domingo 20 de septiembre, 2020
Invitado

MARTHA WOLFF. NI UNA MENOS. Mujeres y el cambio generacional.

Hoy a cinco años de NI UNA MENOS digo como mujer:

Basta de poner moñitos rosas a las nenas con ese color delicado mezcla de muñeca y princesa que lo único que ha hecho es mostrar a la mujer delicada y sometida. Porque las mujeres son como todos, dulces y agrias, no hay porqué condenarlas a no reaccionar. Basta del versito que la mujer debe ser dulce, no agresiva y comprensiva.

La mujer cuando es concebida es igual a la creatividad del hombre. Así como Eva no nació de su costilla sino de la paridad de su esqueleto, sus características como persona y sus potencialidades son iguales. Basta del poder del hombre sobre la mujer y basta del sometimiento al mismo.

Históricamente y desde la interpretación bíblica, la mujer es la que instigó al hombre a pecar, cuando con esa falsa retórica del pecado, ha sido y es, el atributo de placentera igualdad entre un hombre y una mujer para ser uno cuando se acoplan. Y es en esa belleza de entendimiento es donde se crea la felicidad del encuentro. En épocas remotas cuando la primera mujer de Adán, que fue Lilit, se reveló ante las obligaciones que él le imponía sobre cómo hacer el amor, fue cuando ella por revelarse, pasó a la Historia cómo bruja y hechicera, según hicieron correr la voz los hombres para vengarse de su osadía. Pero no yendo tan lejos fantasiosamente si se podría hacer reportajes a las muertas, seguramente, las estadísticas demostrarían que la mayor parte murió de amor y por injusticias sociales. De amor porque no existe nada más difícil que la pareja como institución. Ambos llegan con bagajes culturales diferentes; con modelos de parejas diversas; con fantasías sobre lo que es un hombre o una mujer e ignoran que los dos van a tener que crear un tercer modelo que será el propio. Pero en ambos gobiernan los modelos, y si no se puede mejorar y pulir, el proyecto fracasa. Por eso debería ser obligatorio escribir sobre las lápidas de qué murió cada uno y seguro que por dramas afectivos serían la mayoría.

 Por eso sería bueno también que se comprendiera que, por falta de amor, por exceso de desearlo, por represión de expresarlo, en el día de “NI UNA MENOS”, las mujeres deberían descorrer el falso telón y argumento de la necesidad de tener un hombre como leitmotif. Esa mujer que nació bebe, se crio nena, se desarrolló señorita y llegó a ser una mujer, debería aprender que LA FELICIDAD ES UN ESTADO INDIVUDUAL, que siempre sea bienvenido un hombre que quiera simplemente amar, sin querer hacer de su amada el modelo deseado, y no por lo que desea que sea. Porque tanto para uno como la otra, la felicidad entra por ósmosis, y no se puede transmitir. Lo que hace feliz a uno, no es igual a lo que lo hace al otro. La interdependencia es lo que hace que cada uno sea feliz, multiplicada por dos, hace la felicidad de dos.

Este concepto de que la felicidad es un estado individual, debería enseñarse a todos desde el nacimiento, para que en vez de ir buscando al amor de su vida, hombres y mujeres buscaran primero el amor y los gustos propios.

 Otra premisa que se les debería inculcar a las mujeres, es que no son el sexo débil, porque las mujeres son fuertes. A ellas, con el cambio de los tiempos y de las necesidades, hay que enseñarles artes marciales y de defensa personal para atacar cuando son atacadas. Además, se autoabastecen y el dinero no las esclaviza. Y si por desgracia son atacadas se pueden defender.

“Hoy de la celebración del movimiento NI UN MENOS hay que ponerse manos a la obra para que los hombres tengan más cuidado de enfrentar a una mujer….porque ellas aprendieron a defenderse”.

1400 mujeres fueron asesinadas y los obituarios rezan sus muertes pidiendo cambios y Justicia.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora