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domingo 27 de septiembre, 2020
Invitado

SERGIO CANDELO. Teletrabajo en Argentina: el futuro sobrerregulado.

La pandemia sirvió para acelerar procesos que ya se venían dando, pero que hubiesen tomado 30 años en ver la luz. En el mundo del software y de la economía del conocimiento, el teletrabajo es una modalidad habitual. Por ello, desde la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), seguimos todo el proceso del proyecto y nos unimos a los debates que se dieron tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Desde nuestra visión, consideramos que la Ley de teletrabajo recientemente aprobada limita las oportunidades de inclusión y desarrollo, dos pilares fundamentales para el crecimiento del país. Además, suma un limitante para contratar talento nacional, ya que muchos profesionales serán contratados directamente desde el exterior. Talentos altamente calificados elegirán trabajar para empresas extranjeras o multinacionales que no estén instaladas en Argentina, lo que desalentará la producción local.

Es importante entender que esta fuga de talento también impactará directamente en la recaudación pública, ya que por cada 10.000 programadores que dejen de trabajar para empresas argentinas y lo hagan para el exterior, el Estado perdería $12.280 millones por año. A esto le podemos sumar que la normativa no contempla los casos de los teletrabajadores que están a cientos de kilómetros de la organización.

De acuerdo con el INDEC, en nuestro país hay 11,7 millones de trabajadores alcanzados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Menos de un tercio de ellos estaría en condiciones de transformar sus tareas laborales y ejercerlas desde su domicilio, lo que deja afuera a casi 8,5 millones de personas que no pueden acceder a esta modalidad. El desarrollo de la tecnología, entonces, es fundamental para llegar a más trabajadores e industrias.

Por otra parte, aspectos de la Ley como la unilateralidad de decisión sobre si se adopta la modalidad de teletrabajo o no, dificultan la gestión de actividades. La organización de equipos, así como el desarrollo de proyectos y trabajos implica tanto la coordinación de todos los involucrados como el acuerdo de cada una de las partes (arts 64 y 65 LCT*).

Cuando se habla de empresas tecnológicas en Argentina, lo primero que se piensa es en los grandes unicornios. No obstante, las PyMEs de tecnología representan el 98% del sector e igual número de la fuerza laboral de la industria. Inevitablemente, esta reglamentación excesiva genera un incremento en los costos operativos, lo que impactará directamente en este segmento y en sus previsiones de crecimiento e inversión.

La industria del software es un actor clave para que la economía sea “teletrabajable”. Además, su aporte es absolutamente fundamental en tiempos de aislamiento, para el consumo, las transacciones, la producción y la salud, entre numerosas actividades. Además, de cara al trabajador, nuestro sector provee la oportunidad de desarrollo y una oferta superadora en lo laboral. Un ejemplo claro de esto es la competitividad de los salarios: los puestos que ingresan en nuestra industria acceden a un sueldo que, en promedio, supera el valor de la canasta básica de alimentos.

Hoy más que nunca queremos y seguiremos apostando por una Argentina que desarrolle valor agregado, propiedad intelectual local y tecnología. Desde nuestro lugar, siempre trabajaremos a favor de un país mejor y con más oportunidades.

INVITADO
Sergio Candelo
Presidente de CESSI.