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sábado 21 de septiembre, 2019
Invitado

SILVINA MARTINEZ. «Ella miente»

Hablemos de relatos. De la búsqueda de la verdad y de mentiras camufladas. De tesoros enterrados. De dinero sucio. Digámoslo con todas las letras. Saquemos a la luz lo que estaba destinado a permanecer oculto para siempre. De hechos se trata, pero también, de palabras. A pocos días de terminar esta investigación que nos llevó más de cinco años de arduo trabajo, nos enteramos de que Cristina Fernández de Kirchner publicaba su libro. El título, Sinceramente, nos generaba mucha expectativa. Nos intrigaba conocer el secreto de su fortuna. Cristina había comenzado en 2007 su mandato como presidenta de la Nación con apenas $132.500 pesos de activos y culminó su segunda presidencia en 2015 con más de 77 millones de pesos. Un crecimiento exponencial.

El libro de Cristina Fernández de Kirchner es más de lo mismo. Nunca, ni siquiera en las oportunidades en que se presentó en la Justicia, ni en su libro ha justificado el enriquecimiento desmedido de su capital. Tenemos la convicción de que no podría hacerlo. Eso consolida nuestra convicción sobre la ilicitud de su evolución patrimonial. No existe una fórmula que, por vía de la legalidad, lo haga posible. Y ella nunca brindó ninguna explicación.

Volviendo al «sincera-miento», Cristina miente alevosamente. Afirma que llegaron a la Presidencia con una considerable fortuna. Si bien es cierto que cuando Néstor Kirchner llega a la Casa de Gobierno en el año 2003, la pareja contaba con más de veinte propiedades en Santa Cruz y en Capital Federal, lejos de ser «abogados exitosos», como ella asegura, eran titulares de propiedades modestas y solo recibían en concepto de alquiler anual un total de 58.000 pesos. Cinco años después, en 2008, y gracias a los empresarios ligados a la obra pública, la entonces Presidenta declaró ingresos por alquileres superiores a los diez millones de pesos ($ 10.000.000).

Y, para tomar el «sincera-miento» que ella ha propuesto, debemos reconocer que este libro será el intento, una vez más, de evitar la repetición del engaño. Porque efectivamente, duele pensar que a muchos les satisface, los conforma o los resigna, saber que podemos ser víctimas de un robo frente mismo a nuestras narices, sin voluntad de frenar el nuevo golpe.

En su libro, Cristina intenta inducir al lector a una realidad paralela que nada tiene que ver con lo sucedido. Afirma que en 2007, cuando la agreden a Alicia Kirchner, Néstor decide vender todas las propiedades en Río Gallegos. Al desprenderse de los inmuebles a valor real a diferencia del valor registrado, se produce el crecimiento falso. Una vez más. En 2008 y 2009, los Kirchner utilizan tres terrenos en Río Gallegos para que Lázaro Báez construya complejos de departamentos que luego alquilarían diferentes empresas de su propio grupo durante años.

Los Kirchner utilizaron varios testaferros para ocultarse y adquirir bienes, así como para llevar adelante numerosos emprendimientos comerciales. Titulares de diversos rubros, como empresas contratistas de obra pública, compañías dueñas de importantes medios de comunicación y hasta la máquina de digitalizar archivos del Estado son solo algunos de los ejemplos de negocios en los cuales se bifurcó el poder de la familia que gobernó la Argentina durante doce años.

Nunca nos gustó el mote de «denunciadoras». Porque lo que se buscaba era descalificar nuestro trabajo y alimentar la idea de una persecución política o judicial. Y de esa manera intentar dejar dudas sobre todo lo que veníamos diciendo desde hacía años: que los sucesivos gobiernos kirchneristas habían sido protagonistas centrales de un verdadero saqueo y los instrumentadores de un plan sistemático de corrupción que se había extendido por más de una década y había comprometido ética y judicialmente a muchas personas, funcionarios, empresarios y otros cómplices.

INVITADA
Silvina Martinez
Abogada Margarita Stolbizer. Coautora libro «Ella miente».