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viernes 4 de diciembre, 2020
Policiales

Agresor de las 2 bailarinas. A la cárcel de Ezeiza.

Es imputado por tentativa de homicidio y violencia de género.

Sebastián Villarreal detenido por atacar a cuchillazos el martes pasado a 2 bailarinas en una escuela de danzas de Palermo es imputable.

Se negó a declarar ante un fiscal y permanecerá preso, acusado del delito de «tentativa de homicidio agravada por ser víctima una mujer (violencia de género)».

Tras la indagatoria, el fiscal Penal, Contravencional y de Faltas 5 porteño, Miguel Kessler, pidió la prisión preventiva del acusado Sebastián Villarreal, la cual fue convalidada por el juez Norberto Circo.

Será trasladado a la cárcel de Ezeiza para continuar con su internación en el Programa Integral de Salud Mental (Prisma).

La indagatoria se hizo anoche, luego de que el fiscal recibió los informes de los peritajes psiquiátricos y psicológicos realizados por expertos de la Dirección de Medicina Forense (DMF), que depende del Consejo de la Magistratura de la Justicia porteña.

Esos estudios determinaron que Villarreal es «imputable», es decir que comprendía la criminalidad de sus actos cuando el martes apuñaló a la bailarina Julieta Antón (26) y a la dueña de la escuela de danza, Sofía Bovino (36).

El acusado padece una patología conocida como «trastorno de personalidad del Cluster B DSM IV de tipo narcisista y rasgos histriónicos».

Esa patología psiquiátrica es diagnosticada el comienzo de la edad adulta y quienes la padecen tienen «un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y falta de empatía».

Este peritaje contradice un primer informe médico interdisciplinario realizado horas después del hecho en el hospital Tornú, al cual fue trasladado el hombre herido de un balazo en calidad de detenido, que señalaba que el árbitro de fútbol y estudiante de danza presentaba «alucinaciones», y tenía «trastorno psicótico crónico y retardo mental».

En ese primer peritaje, la perito recomendó la internación de Villarreal en una «institución neuropsiquiátrica para diagnóstico y tratamiento hasta cesar su peligrosidad para sí o para terceros».