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jueves 2 de febrero, 2023
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Policiales

Crimen de Fernando Báez Sosa. Declaró Máximo Thomsen, el rugbier más complicado. “Quiero pedir disculpas, jamás en la vida se me hubiese ocurrido matar a alguien”.

El joven está acusado de darle la patada mortal a la víctima. Se quebró mientras su madre prestaba testimonio.

Maximo Thomsen pidió hablar en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, donde está acusado junto a otros siete rugbiers, pidió disculpas y calificó el hecho como una «pelea» en la que repartió «una o dos patadas«.

Es el segundo de los imputados que rompe el «pacto de silencio», luego de la declaración de Luciano Pertossi. Thomsen lo hizo después de romper en llanto al escuchar a Rosalía Zárate, su mamá, que declaraba como testigo en la onceava audiencia del juicio.

El acusado de 23 años, cuya suela de la zapatilla quedó marcada en la cabeza de Fernando, también se quebró mientras recordaba aquel 18 de enero de 2020 en Villa Gesell, donde dio detalles del hecho. Después respondió algunas preguntas de la Fiscalía pero se negó a hablar con el abogado querellante, Fernando Burlando.

  • «Quiero pedir disculpas porque jamás en la vida se me hubiese ocurrido tener intenciones de matar a alguien«.
  • «Escuché sobre mí cosas que no reconocía. Hablaban con tanto odio que me hacían doler muchísimo«.
  • Cuando se estaba haciendo de noche ya estábamos medios mamados. Entramos al boliche. Escucho por favor basta de empujar y cuando termino de escuchar eso alguien me choca de la espalda y me tira, era un amigo que tenía un chichón«.
  • «Le pregunto que le pasa, y de atrás lo levantan del cogote y le digo por favor bájalo, se metió la gente de seguridad y me sacaron a mí también«.
  • «Me cruzan el brazo en el cuello y sentí una presión muy fuerte, me asuste y me llevé las manos para tratar de evitar que me asfixiara, escuché que decían llévenlo a la cocina que lo cagamos a palos”.
  • «Afuera del boliche fui a donde estaban sentados los chicos. Dije ‘se van a pelear’ y apenas me meto, para sacarlo, me pegan una piña en la cara. Así reaccione pegando patadas. Pegué una, dos patadas, pero jamás en la vida lo hice con intención de matar a alguien«.
  • «Dicen que yo organicé, que soy líder. Pero yo me metí a pelear porque vi que era una persona contra muchos. Un amigo me tocó y me dijo ‘basta’. Ahí vi que ya nadie estaba golpeando. Y me fui«.
  • «Tomé conocimiento de la muerte al otro día. Un policía dijo ‘ustedes mataron a un pibe’. Me puse a vomitar porque no lo creía. Mi cabeza no lo podía procesar porque no lo entendía«.