Puntoseguido.com.ar | Santo en la Web y en la Red
INFO / ESPECTACULOS / DEPORTES / POLICIALES / POLITICA / ECONOMÍA / OTRO TEMA / INVITADO / LO QUE HAY QUE SABER / EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA / AYUDA SOLIDARIA / SONRILANDIA / REGIONALES
domingo 22 de mayo, 2022
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Ver más...

Policiales

Fue secuestrado y torturado. Pedían rescate para liberarlo. Apareció en Bolivia después de 24 días de búsqueda.

Dijo que no apareció antes por miedo. Hay 5 procesados que integraban la banda de secuestradores.

Un hombre que actuaba como «mula» y estaba desaparecido desde hacía 24 días, luego de haber sido secuestrado en Tucumán y torturado con un taladro por sus captores para que se pagara un rescate de 50 mil dólares, fue hallado con vida en Bolivia.

La víctima, de 34 años y nacionalidad boliviana, fue localizada por personal de Interpol en uno de los domicilios que frecuentaba.

El hombre les dijo a los efectivos que no había aparecido antes porque sentía mucho miedo, por lo que el fiscal Federal 2 de Tucumán, Agustín Chit; y el auxiliar fiscal de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), Pedro Rebollo; analizan tomarle declaración en su país.

Por el caso ya hay 5 personas que quedaron procesadas con prisión preventiva como acusados de formar parte de la banda de secuestradores.

Según informó el sitio institucional fiscales.gob.ar, el pedido de procesamiento fue presentado la semana pasada por los fiscales ante el juez federal tucumano Fernando Poviña, quien luego hizo lugar al requerimiento.

La medida recayó sobre José Alberto Alderete (31), Débora Daniela Alderetes (36), Mercedes Alejandra Alderetes (34), Eduardo Gabriel Juárez (29) y Juan José Álvarez (32); acusados de ser coautores del delito de «secuestro extorsivo agravado por la participación de tres o más personas».

Mientras que para un sexto acusado, un hombre de 50 años, los fiscales solicitaron su falta de mérito, pero que siga sujeto a la investigación.

De acuerdo a los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF), a modo de «pruebas de vida» y como método de presión a la familia para que pague el rescate, los secuestradores enviaron mensajes de audio, fotos y videos donde se veía cómo torturaban a golpes con un rebenque y con un taladro a la víctima, quien estaba retenida en una obra en construcción y visiblemente herido y atado de pies y manos.

Una de las imágenes era del hombre vendado con uno de sus secuestradores apoyándole un taladro eléctrico en la cabeza.

El miércoles 16 de marzo la víctima viajó desde Bolivia hacia la Argentina por el paso internacional de Villazón-La Quiaca, con destino a la provincia de Tucumán, adonde habría arribado dos días después, el viernes 18.

Durante esa noche, a través de 2 líneas telefónicas prepagas y mediante el servicio de mensajería WhatsApp, un grupo de personas comenzó a extorsionar a la pareja de la víctima y a su madre exigiéndoles 50 mil dólares a cambio de su liberación.

El padre del cautivo fue quien cruzó la frontera, denunció el secuestro de su hijo ante la División Unidad Operativa Federal La Quiaca de la Policía Federal Argentina (PFA) y entregó los mensajes extorsivos que orientaron la investigación a Tucumán.

Los captores continuaron realizando comunicaciones extorsivas y requirieron a los familiares que abonasen el dinero a través de la compañía Western Union aunque «el pago no fue concretado y la víctima aún no fue encontrada».

A una de las detenidas se le secuestraron 5 cápsulas con clorhidrato de cocaína por un peso de 38 gramos que intentó descartar en el procedimiento y los investigadores creen que fueron traídas ingeridas por la víctima del secuestro desde Bolivia.

Tras el análisis de las líneas telefónicas empleadas en los llamados extorsivos y sus comunicaciones, se logró identificar a la banda, realizar los allanamientos y hacer las detenciones.

En su poder se encontraron una serie de elementos incriminatorios como «los equipos celulares a través de las cuales se realizaron las extorsiones», un «vínculo directo con uno de los titulares de las cuentas donde se exigió a los familiares depositar el pago del rescate», una camioneta Ford Ecosport con ropas y manchas de sangre y la identificación como uno de los sitios de cautiverio de la vivienda donde residían tres de los acusados.

«Los pisos del comedor de esa casa resultaron ser idénticos a los que se visualizan en una de las fotografías remitidas por los autores del hecho a los familiares de la víctima, donde se observa a la víctima notablemente herida», señalaron los fiscales.

También se allanó como otro lugar de cautiverio una casa en construcción en el Barrio 447 Viviendas de Las Talitas, cercana al domicilio de las personas acusadas, donde se encontró un rebenque idéntico al que los secuestradores usaron para torturar a la víctima.

En la casa de uno de los imputados se secuestró el mismo taladro que utilizaron para amedrentar a la víctima.