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jueves 3 de diciembre, 2020
Policiales

VIOLENCIA DE GÉNERO. Preso sigue acosando a su ex pareja.

Envió un paquete. Temían un explosivo lo hicieron detonar. Era un juguete sexual.

Un analista de sistemas que cumple una condena de 7 años de prisión por hostigar a su ex pareja quedó imputado en una nueva causa por amenazas agravadas.

Se lo acusa de haber enviado a la casa de su víctima, en San Isidro, un paquete sospechoso que inicialmente se pensó que podía ser un explosivo y que contenía un juguete sexual.

Un allanamiento fue realizado en la celda 5 del pabellón 6 de la Unidad 46 del Servicio Penitenciario Bonaerense, ubicada en la localidad de José León Suárez, donde Benjamín Ricardini, de 36 años, cumple su tercera condena.

El procedimiento fue encabezado por la fiscal Laura Zyseskind, titular de la Unidad Funcional de Instrucción de Violencia de Género y Delitos Conexos a la Trata de Personas de San Isidro.

Le secuestraron el teléfono móvil marca Samsung que tenía registrado en el SPB como autorizado, luego de la acordada judicial que habilitó a los presos con visitas suspendidas por la pandemia del coronavirus.

También tenía en forma clandestina 2 chips, un Apple Watch, 3 pendrives y una lectora de discos compactos.

Le encontraron un cuaderno con varias anotaciones, entre ellas, los datos personales del domicilio y el número del celular particular de la fiscal Zyseskind.

La víctima denunció que recibió en su celular un mensaje de texto de un número desconocido que decía: «Te va a llegar un paquete».

Un mensajero llegó a su casa con un envío, que ella no quiso recibir y quedó en la puerta.

La mujer pensó que podía ser una bomba, ya que uno de los hechos por los que fue condenado a 7 años de prisión fue por haberle arrojado a la abogada de su ex una bomba molotov en la puerta de su casa.

Policías, bomberos y personal especializado de la Brigada de Explosivos concurrieron y, tal como se hacepor protocolo, hicieron una detonación controlada del paquete.

No era un explosivo. Lo que le habían enviado era un consolador, todo un mensaje en el contexto de violencia de género y hostigamiento padecido por la víctima.