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Si cambio la metáfora, cambia todo

¿Sabías que tu vida funciona con metáforas? Una metáfora es una manera de decir algo pero mencionando otra cosa. Veamos algunos ejemplos del uso de metáforas al hablar:

De boxeo: “pago otra ronda”; “no tires la toalla”.

De cocina: “estoy frito”; “ese negocio hay que cocinarlo”; “el jefe está que hierve”; “estoy quemado”.

De pesca: “hay muchos peces en el mar”.

De temperatura: “una discusión acalorada”; “qué fría/o que sos”.

De olor: “esto está que apesta”; “esta situación me huele fea”.

De cultivo: “estas ideas van a dar buenos frutos”; “es una persona fértil”.

Del clima: “sos un sol”; “sos un cabeza hueca”; “estoy entre la espada y la pared”.

Si yo te pidiera que pensaras en un área que no te está funcionando bien, ¿con qué la compararías? Llámese pareja, finanzas, etc. Lo primero que te vendrá a la mente es la metáfora que tengas incorporada y que te hace funcionar de determinada manera. Si yo digo: “Soy una flor”, voy a funcionar como una flor; si digo: “La vida es un carnaval”, voy a andar por la vida bailando.

Una metáfora nos permite lograr cosas pero, a la vez, nos limita porque hay metáforas buenas y otras malas. Si yo digo que soy una vasija, entonces sé que puedo recibir y que también puedo dar pero la vasija no se mueve, no produce. La misma metáfora que me permite lograr algo, al mismo tiempo, no me permite lograr otra cosa. Uno se puede ir preguntando cómo es algo o alguien: “Mi pareja es como la vida, como el dinero, como nosotros”. A todo, siempre le aplicamos una metáfora porque pensamos en metáfora.

Cuando hay un área en la que estás atascado, es porque la metáfora ya no te sirve más y tenés que cambiar la imagen. ¿Por qué? Porque si no la cambiás, no funcionarás bien. Por ejemplo, una pareja cuando discute tiene una metáfora cultural bélica: “Dame tu argumento, decí lo que pensás y defendete, no me ataques, etc.”. Pero si cambian la metáfora y se imaginan la discusión como un tango, donde los dos tienen que aprender pasos nuevos para que a los dos les vaya bien, lograrán salir de la metáfora de que alguien gana y alguien pierde, para imaginarse ahora que deben buscar una solución que les haga bien a los dos.

Si estamos trabados en algún área es por la imagen que tenemos que ya no nos sirve más y, mientras no la cambiemos, no pasaremos al próximo nivel. En una oportunidad, le compartí a mi hija esta metáfora: “Vos subís al ascensor y hay cinco personas allí; tenés que ir al piso 2 pero como no tocás tu botón, el ascensor se va al piso 8, al piso 15, al piso 20. Sigue subiendo gente y vos estás ahí. Los demás no son malos que te llevan a otro piso, la responsable sos vos que no tocaste el botón de tu piso para llegar a destino. ¿Adónde querés ir en la vida? Si no tocás el botón correcto, te van a llevar arriba, después abajo y otra vez arriba”.

Si cambiás la metáfora, cambia todo. No te estanques en lo que ayer te sirvió pero hoy ya no te resulta útil. La solución está en tus manos: procurá siempre las mejores metáforas.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

 

Por Bernardo Stamateas
Psicólogo