“El pan no se niega y el trabajo no se mendiga. Pan y trabajo no es una consigna, es el grito de una madre con la heladera vacía; es el suspiro de un padre que se guarda las lágrimas; es una oración que ya no dice en voz alta para no quebrarse del todo”
Se celebró una misa especial por el día de San Cayetano, en el santuario homónimo, en el barrio porteño de Liniers.
La homilía que brindó monseñor Jorge García Cuerva, que reiteró los reclamos por los más vulnerables y, en consonancia con la fecha, por los trabajadores.
“El pan no se niega y el trabajo no se mendiga. Pan y trabajo no es una consigna, es el grito de una madre con la heladera vacía; es el suspiro de un padre que se guarda las lágrimas; es una oración que ya no dice en voz alta para no quebrarse del todo”
“Hoy no pedimos fuegos artificiales, pedimos lo esencial, lo justo, lo humano, un trabajo que no duela, una mesa que no saltee ninguna comida, un sueldo que no se gaste en los primeros tres días, un día libre que no sea por estar enfermo, un poco de paz, un poco de alegría sin culpa”
“Por todo nuestro país, por nuestros hermanos que no consiguen trabajo, por los que vienen hoy a agradecer por el trabajo, por todas las intenciones de cada uno de ustedes”.
“Le rogamos a nuestro santo patrono que podamos recapacitar como ese hijo de la parábola, salir del chiquero de las descalificaciones y del odio, ponernos de pie y animarnos a dar el paso hacia la reconciliación entre los argentinos”
“
Volvió a recordar a Jorge Bergoglio y sus palabras en contra del aislamiento social: “Cultura del encuentro, sí, eso es lo que nos falta a nosotros como país. Encontrarnos, sentirnos cerca unos de otros, sentarnos a una misma mesa para pensar juntos, para generar consensos, para dialogar, para llorar nuestros fracasos sin estar siempre buscando culpables por lo que está mal”.
“El trabajo dignifica”
“Pedimos una vez más a San Cayetano por todos los trabajadores de nuestra Patria, por todos, por todos, porque como Iglesia valoramos todas las formas de trabajo, el empleo formal, los emprendimientos familiares, la economía popular, el reciclado, las changas. Toda actividad que con esfuerzo lleva dignamente el pan a la mesa merece ser reconocida, acompañada y protegida”
“Somos custodios y guardianes de la vida de los demás, de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna. Somos custodios de los discapacitados y de todos los enfermos. No podemos desentendernos de los que sufren. No podemos desentendernos de los que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer, que no lo hacen porque les gusta, lo hacen por necesidad”.
“Debemos decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes que podamos dialogar, que podamos encontrarnos para buscar soluciones a los problemas que aquejan a nuestro pueblo, que se revalorice el trabajo. Como nos decía el recordado y querido Francisco, lo que te da dignidad es ganar el pan, y si nosotros no damos a nuestra gente la capacidad de ganar el pan, eso se llama injusticia social”.
Habló, por último, de la inflación como “el impuesto de los pobres” y le pidió a San Cayetano que ayude, así como bajó esta, a bajar los niveles de agresión, de indiferencia, de individualismo, de crueldad.
“Creo que hoy hay mucha gente que viene a pedir trabajo, hay mucha gente que viene a agradecer por el trabajo, pero también tenemos que seguir forjando entre todos la cultura del encuentro, de la que tanto nos hablaba el papa Francisco, frente a la cultura de la indiferencia, del egoísmo”.
“Todos experimentamos un momento en el que o estás de un lado o de otro. Experimentamos un momento en el que hay demasiada grieta, demasiada fragmentación, en el que casi nos tratamos como enemigos cuando pensamos distinto. Y yo creo que nada se construye de esa manera, no creo que una familia pueda llegar a salir adelante tan enfrentada y con tanto conflicto, y muchísimo menos un país. Esta ha sido una etapa donde hay mucha descalificación, y es muy difícil tener acuerdos. Por eso mismo decía en la homilía que, así como reconocemos que ha habido, por ejemplo, una baja de la inflación, veíamos que tenemos que comprometernos todos en una baja de la descalificación, en una baja del individualismo, en una baja de la crueldad, porque si no, no vamos a salir adelante. Podremos tener algunos números que nos cierren y nos hagan bien, pero en definitiva la vida no solamente es números”.




