Las pericias de bomberos derrumbaron la coartada de Gerardo Luis Gasparutti. No hallaron teléfonos ni cargadores, pero sí rastros de líquido combustible en el vehículo donde murió María Lucila Pagani.
La Justicia de Córdoba detuvo e imputó por el delito de homicidio calificado por el vínculo a Gerardo Luis Gasparutti, de 43 años, acusado del femicidio de su esposa María Lucila Pagani, de 47.
El sospechoso había declarado que el fuego que consumió el habitáculo del Renault Sandero se originó por la explosión de un teléfono que la víctima llevaba cargando el pasado 14 de junio sobre la Ruta E-53, a la altura de Villa Allende.
Sin embargo, los peritajes realizados por los bomberos desarticularon por completo esa versión inicial.Las pericias claveLos especialistas determinaron que no existían restos de ningún aparato electrónico, cable ni fuente de carga dentro del automóvil.
En contraposición, el peritaje oficial detectó un fuerte olor compatible con líquido combustible esparcido en la estructura. Con este giro drástico en el expediente, la fiscal de instrucción Liliana Copello ordenó la captura inmediata del marido.
María Lucila Pagani se desempeñaba como trabajadora nodocente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. También cumplía funciones en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales, la Secretaría de Asuntos Estudiantiles y participaba activamente en la Comisión Interclaustros de Derechos Humanos. Tras el ataque, agonizó internada en estado crítico en el Instituto del Quemado, donde falleció cuatro días después del hecho.




