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martes 16 de agosto, 2022
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Juan Pablo Chiesa. Reforma laboral: necesitamos un debate serio y por fuera de la grieta.

La Argentina merece un debate serio, profundo y moderno sobre la necesidad de una reforma laboral y la adaptación de las normas laborales al mundo en el que vivimos.

Con el auge de la tecnología, comenzó a forjarse una nueva división de las tareas de producción entre la automatización y las personas. Esta nueva tarea de producción va de la mano de uno de los factores de producción más importante, la inversión de capital humano, donde la calidad supero, ampliamente, la cantidad.

No hay que pensar a la transformación digital como una amenaza sino en algo que ha llegado para complementar, para mejorar y hasta para crear nuevas necesidades y puestos de trabajo. La tecnología hace de las tareas algo más llevadero -especialmente aquellas que son más operativas-, y además, permite mayor eficiencia en términos de costos y tiempos.

La tecnología acompaña el crecimiento e incluso, la expansión de las empresas y los negocios.

Lo que si debemos evitar es que este debate sea licuado y vaciado de contenido al ingresar en la lógica futbolística de la grieta. Pero a la luz de los acontecimientos, hasta el momento ni de un lado ni del otro, parece haber intención de tratar con responsabilidad un tema crucial para nuestro futuro.

El desarrollo de la globalización, las nuevas tecnologías y la pandemia modificaron las formas tradicionales de trabajar, generando nuevos formatos laborales. La revolución tecnológica y su consecuente revolución laboral requieren la regulación de estas nuevas modalidades y de trabajadores capacitados y calificados.

Nos encontramos viviendo lo que ha sido denominado la cuarta revolución industrial. Este proceso de desarrollo tecnológico e industrial implica el uso de todos los recursos técnicos y humanos, los cuales desde la pandemia se han acelerado notablemente.

Al respecto he sido claro y contundente cuando dije que el futuro no perdonará a aquellos países que abdiquen del conocimiento y de la tecnología.

El mundo cambia, el trabajo cambia, los trabajadores cambian, será importante que las normas laborales también cambien, claro está, siempre respetando los principios esenciales del derecho laboral, cuidando al trabajador y al empleador al mismo tiempo.

En el marco internacional, la OIT habla de la “naturaleza cambiante de los puestos de trabajo”, ya que el dinamismo del Derecho del trabajo y el avance de las tecnologías hace que, no solo los puestos de trabajo se innoven, sino también, cambien las condiciones de trabajo.

Por eso, lo antes posible las normas laborales se tienen que adaptar a estas transformaciones, ya que, de lo contrario, quedan obsoletas, generando profundos vacíos legales y fallas en el funcionamiento de nuestro sistema productivo.

Muchos economistas consideran que las regulaciones del mercado de trabajo frenan la generación de empleo, afectan la competitividad y limitan el crecimiento económico por lo que no se aprovecha enteramente el potencial de la liberalización de otros mercados de factores, bienes y servicio.

En contraste, los laboralistas no entendemos lo mismo, el desempleo y el estancamiento de la producción se caracteriza por los bajos niveles de educación y capacitación en el capital humano y el retroceso que las leyes laborales producen en las relaciones laborales.

Un marco legal favorable a la generación de empleo puede estimular el crecimiento económico, regulaciones que favorecen la capacitación, la educación y la formación del capital humano, lo que conlleva a salarios prósperos y de eficiencia cuya única consecuencia es impulsar la productividad. Sin dudas hace falta una reforma laboral, pero por si hubiera algún despistado aclaro que no me refiero a ponerme de un lado o del otro, simplemente equilibrar y ponerme del lado de la producción y del crecimiento económico. Tiene que ser producto del trabajo parlamentario en base a la experiencia tanto nacional como internacional y al conocimiento de los especialistas en la materia.

INVITADO
Juan Pablo Chiesa
Abogado Laborista. UBA. Magister en Empleo y en Políticas Públicas.
Dirigente político y Presidente de Ap´titud Renovadora.