Santo en la Web y en la Red

29 de febrero, 2024

Carlos III.  Las curiosidades que lo convierten en un rey singular.

La temperatura del té, zapatos de 1971 y su relación con las plantas y animales.

Carlos III pinta con acuarelas, escribió once libros entre ellos, un cuento infantil, “El anciano de Lochnagares”, que se convirtió en una película y un ballet, porque adora la danza y la música clásica.

También toca la trompeta, el violoncelo y el piano y se probó como director de orquesta.

La última vez fue a los 60 años de Camilla, con “Idilio de Sigfrido”, de Wagner.

También es amante de la jardinería, Carlos siembra y planta él mismo en los inmensos jardines de Highgrove, su casa que convirtió en un paraíso orgánico de más de 364 hectáreas y donde fomenta la agricultura.

Les habla para que crezcan mejor.

En el Gran Parque de Windsor, del que es guardabosques, abraza a los árboles grandes y tiene gran conocimiento sobre hongos comestibles.


A su larga lista de títulos se le suma el de “guardián de las vacas” que le dieron los masái, en Tanzania.

Carlos III reveló que trata a sus vacas y ovejas con homeopatía y les pone música para relajarlas.

Le encantan las ardillas rojas y, cuando está en Escocia, las deja que anden por su casa, les pone nombres y les deja nueces en los bolsillos de los blazers.

Es uno de los hombres más elegantes del mundo, hay pocos estrenos en su vestidor porque todo le dura años porque odia tirar.

En 2018 llevó un par de zapatos de 1971 y la imagen dio la vuelta al mundo porque se notaba el toque vintage.

También se lo vio con un agujero en la media y usando ropa remendada.

Burrell, mayordomo de Lady Di, contó alguna vez que su pijama se plancha todas las mañanas y los cordones de sus zapatos también.

Toma té darjeeling con miel y leche y la temperatura del agua se mide estrictamente con un termómetro: debe estar a 70 °C, ni más ni menos.

Le gusta comer lo que caza y pesca y sólo consume verduras de su huerta, adora los huevos duros y la tarta de faisán con crumble.

Logró que su auto Aston Martin –lo tiene desde sus 21 años– funcione con un combustible llamado bioetanol, que se elabora a partir del suero con el que se hace el queso y excedentes de vino blanco inglés.

Su casa de Highgrove tiene una habitación de pánico revestida de acero. Allí tiene alimentos y bebidas, suministros médicos, baños químicos, purificadores de aire y transmisores de radio.

El príncipe Harry contó que su padre arranca el día haciendo el pino, una postura de yoga que lo ayuda a aliviar el dolor de cuello y espalda. Además, medita, camina muchísimo y sigue un plan de ejercicios de la Fuerza Aérea Canadiense.

Según cuenta Tina Brown en The Palace Papers, cuando viaja, Carlos III lleva una cama ortopédica, el asiento del inodoro, papel higiénico, sábanas, una cómoda, dos acuarelas de paisajes y hasta una bolsa con su sangre por si fuera necesaria una transfusión.

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