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domingo 25 de octubre, 2020
Invitado

Betina Kraus. El cuento de nunca acabar.

Betina Kraus

El título que elegí parece ser el de un cuento para niños. El significado real del mismo es que los argentinos estamos tan embrollados en nuestra dura realidad diaria, como un perro que se quiere morder la cola y esto no tiene fin, porque nunca lo logrará.

Aclaro que en Argentina es imposible abarcar todos los temas, necesitaríamos un compendio. Lo que si podemos decir que esto no es un “Un cuento chino” como la película de Sebastián Borensztein sino un “cuento argentino de nunca acabar”.

Revisemos. El 5 de octubre estamos en el día 199 de la cuarentena que en realidad es cuarentena o aislamiento según quien lo diga. Estamos en primavera y tenemos la esperanza que con el calor bajen los casos como así ocurrió en el continente europeo. Pero como es “el cuento de nunca acabar”, pero en este caso a nivel mundial, en Europa recomienzan las restricciones fuertes ya que el devenir del frío más el descuido de muchos, hace que el Covid 19 recrudezca. En este caso hablamos de cuento metafóricamente porque es la realidad. El Covid 19 es un enemigo silencioso y traicionero digno de un cuento de terror.

Relatemos los “cuentos de nunca acabar” bien argentinos. El kirchnerismo es uno de ellos que pensábamos que se fue “Cristina” para no volver a gobernar y tenemos de vuelta a la reina Cristina que hace y deshace a su antojo. Me la imagino en otra vida como la “malvada” madrastra de Cenicienta. La madrastra heredó la fortuna del padre de Cenicienta, Cristina heredó la fortuna de Néstor. Ahí muestra su verdadera cara como Lady Tremaine, la madrastra, que envidiaba la belleza de Cenicienta. Nuestra reina Cristina envidia la belleza de la Ciudad de Buenos Aires y trama sacarle lo más posible de la coparticipación, e igual que en Cenicienta, brinda y hace todo lo posible porque sus hijos logren sus objetivos sin importar los medios. En Cenicienta, Lady Tremaine hizo todo lo posible porque las hijas de su vientre se apoderaran del poder y la belleza.

El dólar que va en contraposición al dicho que todo lo que sube baja. En Argentina se sabe por su historia que el dólar sube, pero nunca baja. Siempre predecimos en cuanto va a terminar a fin de año. Es en el país donde se quiere pesificar todo y que la gente no ahorre más en dólares. Ya lo hemos escuchado en otras oportunidades y dado el contexto es un “cuento”.

La devaluación tapada, anunciada, lenta, rápida, ya conocemos todas. Lamentablemente en un corto plazo visto en los ciclos económicos, terminamos devaluando la moneda y el “cuento” que no se va a devaluar ya hartamente lo conocemos y no lo cree nadie.

La justicia independiente también lamentablemente es un “cuento” ya que no confiamos en su independencia. Tenemos que salir a manifestar para que nos escuchen a los que queremos una justicia justa valga la redundancia. La justicia es presionada por intereses políticos, económicos y otros. Lamentable.

La negociación de la deuda, el default, los bonos y acciones argentinos, el riesgo país, son temas de actualidad siempre, la realidad supera cualquier ficción. Cuando pensamos que salimos de una nos metemos en otra. Y siempre nos dicen “el cuento” que es la última vez, no importa la bandera del gobierno.

El mercado inmobiliario se ve golpeado por el deseo de quienes nos gobiernan de pesificación del mismo, los precios de ventas caen estrepitosamente ya que la gente teme no poder recuperar sus dólares. En lo que va del año los precios de las propiedades bajaron en promedio un 14 % en dólares. La pesificación de los valores de los inmuebles también es un “cuento” irrealizable en Argentina.

La suba y la baja de las retenciones es un “cuento” que ya conocemos. Esta semana pasada se tomó la medida de una “baja temporal” de las retenciones del 33 al 30 % en la liquidación del grano de soja y el 28 % para la industria de los subproductos. Obviamente el campo no liquidó. El verdadero problema del campo es que venden sus productos al valor del dólar oficial, al cual se les descuenta retenciones y ganancias y termina en un valor de 54 dólares aproximadamente. Hay una diferencia importante entonces con el dólar mucho más elevado para comprar los insumos necesarios que tienen que importar. El problema no termina en una “baja temporal” de retenciones.

En el 2001 tuvimos un éxodo de gente joven que huyó despavorida de Argentina buscando otros destinos con algún futuro. Ahora en el 2020 la gente joven quiere huir, pero no puede por la pandemia. Seguramente lo haga en el 2021. O sea que es un “cuento” que cuidamos a nuestra gente capaz, a los valores argentinos. Cuantos científicos se tuvieron que ir por no estar bien remunerados y no poder concretar sus proyectos. Invertimos en que se reciban y dejamos que se vayan porque no los sabemos cuidar. Este es un cuento repetitivo que tampoco tiene fin.

El 31 de octubre del 2011 el gobierno de Cristina Kirchner anunciaba las primeras restricciones cambiarias. Formalmente se lo llamó «Programa de Consultas de Operaciones Cambiarias». A partir de allí, las medidas se fueron endureciendo cada vez más hasta llegar al cepo. El gobierno de Mauricio Macri dejó sin efecto las duras medidas cambiarias, pero en septiembre de 2019, luego de la primera vuelta en las elecciones presidenciales, reinstaló la restricción a la compra de dólares, a pesar de haber hecho campaña en 2015 prometiendo eliminarlo. El 22 de agosto Alberto Fernández, pocos días después de haber triunfado en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, en el seminario «Democracia &Desarrollo», dijo lo siguiente: «Por enésima vez les cuento que fui muy crítico del cepo y sigo siéndolo», ante una consulta del periodista Fernando González sobre medidas de su futura gestión. Y ampliaba: «El cepo, yo siempre uso la misma figura, es una solución que es como poner una piedra en una puerta giratoria. Efectivamente si yo pongo una piedra en la puerta giratoria nadie sale, pero nadie entra eh. Y eso fue lo que nos pasó con el cepo». Actualmente tenemos un cepo y muchas restricciones cambiarias para las personas físicas y jurídicas. Entonces el cepo también es un “cuento”.

Queridos compatriotas, esto no es un cuento chino sino un cuento bien argentino y no FOR EXPORT.

Betina Kraus

 

EN ESTA NOTA: Betina Kraus