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domingo 22 de mayo, 2022
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Invitado

Claudio Rosso. Coyuntura y perspectivas de la economía del país.

Coyuntura y perspectivas de la economía del país: Los posibles escenarios de un contexto fuertemente inflacionario.

Justo antes de la votación que terminó con el aval parlamentario a la refinanciación de la deuda con el FMI, decíamos que la Argentina estaba en una situación crítica. Superada esa instancia el panorama no ha mejorado mucho por la incapacidad constante para afrontar deudas y renegociaciones a causa de un problema mucho más profundo: ese problema es que el país no crece y no frena de una vez por todas el incremento del gasto público. El conflicto político entre el Presidente y su Vice mantiene al gobierno quebrado operativamente. Es casi imposible encontrar interlocutores válidos para resolver los problemas que hoy aquejan a los argentinos. La falta de nuevas estrategias en la “guerra” contra la inflación, generó expectativas negativas y respuestas de los actores a tono con nuestra propia historia de desencuentros. La inflación es hoy el principal problema que afronta el oficialismo. Hay al menos cuatro componentes que la sostienen y la impulsan:

1) Inflación de componente inercial.

La Argentina lleva muchos años de una inflación inercial por prácticas indexatorias en los diversos contratos.

2) Inflación con componente de expectativas.

La expectativa de una mayor inflación y devaluación, genera conductas defensivas y temores de mayores costos de reposición de mercaderías.

3) Puja distributiva.

La combinación de los dos factores anteriores desata históricamente una carrera por recomponer márgenes y recuperar salarios. La ausencia de anclas que la frenen reproduce el mecanismo. Los sectores con mayor capacidad económica o de mercado y los sindicatos de esos sectores tienen una capacidad diferencial para ajustar y recuperar la inflación pasada y /o reclamar por las expectativas inflacionarias más allá de las pautas oficiales.

4) Inflación internacional, Alimentos, Energía e Insumos en general.

La mayor inflación internacional que ha pasado de las metas del 2% en EE.UU.Europa y otros países desarrollados a un 7% en marzo de 2022, introduce un componente adicional. Además del factor de la guerra, la presión inflacionaria estaba alimentada por la crisis de las cadenas de abastecimiento y logística derivadas de las restricciones de la pandemia. Estos cuatro elementos generan presión sobre la política cambiaria, sobre todo porque el acuerdo con el FMI obliga a mantener el tipo de cambio real de enero de 2022 y entonces el “mercado” descuenta que el Banco Central deberá acelerar la pauta de devaluación para cumplir la meta.

El problema de la inflación es multicausal y, para superarlo, se requiere la solución de diversos problemas que actúan en paralelo. El primer problema es político. No hay ni puede haber un plan económico exitoso por más bien concebido que esté si no hay un soporte político que le de consistencia. Las peleas internas no ayudan y un pacto con la oposición parecería poco probable.

Veamos algunos posibles escenarios:

Inercia inflacionaria con incumplimientos moderados.

Este escenario implica un mantenimiento de los desequilibrios con estabilización de los niveles inflacionarios de febrero con retrotraimiento parcial y temporal de los precios y una mayor presión cambiaria aumentando la brecha cambiaria con un tipo de cambio oficial que se aprecie moderadamente.

En este caso el FMI desembolsaría durante este año y reclamaría mayores ajustes lo que tensionaría al espacio político, aumentando la conflictividad social sin escenarios disruptivos con un estancamiento del PBI y una inflación del 60-70%.

Giro Populista.

En este caso la evolución macroeconómica desfavorable global/local y las presiones políticas de cara a las elecciones obligan al Gobierno a dar un giro para estimular la economía a través de un mayor gasto público, lo que implica en el mejor de los casos una renegociación del acuerdo con el FMI.

Ajuste clásico sin gran devaluación.

Ante la mayor presión cambiaria derivada del escenario internacional, y el incumplimiento de las metas fiscales derivadas de una menor recaudación, el Gobierno intentará en este escenario contener el gasto haciéndolo crecer por debajo de lo proyectado para intentar cumplir con las metas. Esta estrategia implicaría una suba en la tasa de interés para contener las presiones cambiarias.

Este escenario involucra una contención de la inflación en torno al 50-60% con caída de 1%-2% del PBI con altísima conflictividad social con riesgos que incluyen posibilidad de manifestaciones de violencia y saqueos.

Aceleración elevada de la inflación/devaluación.

Los desequilibrios económicos producto de la recesión internacional y de un mayor déficit fiscal y externo y la debilidad política, obligan al gobierno a devaluar y a aumentar la financiación monetaria del déficit. La inflación supera el 100% y la conflictividad laboral y social obligan a aumentar el gasto, reproduciendo la inflación y generando una crisis cambiaria con fuerte disrupción social.

Plan antiinflacionario de shock.

Esta alternativa se torna viable ante el fracaso de las alternativas anteriores y especialmente si deviene una inflación muy alta que se espiralice. El Gobierno podría intentar un Plan Austral remozado o una neo convertibilidad 4.0. se descarta una dolarización por razones políticas y económicas que lo desaconsejan. Dicho plan debería ser acompañado de reformas institucionales de mediano y largo plazo que garanticen estabilidad e incentivos a la producción como una reforma tributaria integral y cambios en la política previsional, relación Nación Provincias y otros factores que aseguren sustentabilidad y equidad en un marco de consenso.

Conclusiones

La coyuntura política que incluye elecciones el año que viene dificulta elestablecimiento de consensos. El mantenimiento de la unidad del oficialismo depende de la evolución económica y las perspectivas electorales. En general la dirigencia política acompaña hasta la puerta del cementerio y no más allá. Dicha unidad puede mantenerse en el caso del giro populista o por introducción rápida de una variante audaz que cambie el escenario.

Las chances de éxito son menores a las de fracaso, pero uno debería tender a pensar que el peronismo con su capacidad de transformación a lo largo del tiempo y su instinto de supervivencia podría generar los cambios necesarios para tratar de ganar las elecciones en los diversos niveles. La mayoría de su dirigencia no aceptará por ahora, que las cartas ya están echadas como para solo refugiarse a nivel local (provincial-municipal). El escenario de una suerte de neo convertibilidad puede decantar mas naturalmente a partir de un proceso disruptivo que obligue a “patear” el tablero, pero aún en este caso la crisis económica y social deberá afrontarse. La unidad del peronismo salvo expresiones menores se mantendrá, aunque las internas pueden ser muy duras.

INVITADO
Claudio Rosso
Asesor y especialista en riesgos del trabajo
Centro de Estudios Económicos y Sociales de Rosso Asesor Productor de Seguros.