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18 de julio, 2024

Dr. Diego Bernardini. +50 años: Claves para fortalecer el sistema inmunológico

Se puede vivir plenamente la longevidad. ¿El secreto? Llevar hábitos saludables y estar al día con la vacunación.

A partir de los 50 años el sistema inmunológico empieza a debilitarse. Con el paso del tiempo, las defensas bajan y es por eso que a edades más avanzadas existe un mayor riesgo de contraer enfermedades. Sin embargo, la edad real y la fisiológica no necesariamente van de la mano[1], por lo que, adoptando determinados hábitos como una alimentación saludable y la vacunación al día,[2] es posible mantener el organismo más sano y vivir la longevidad con plenitud.

Gracias a los distintos avances en ciencia y tecnología, a las mejoras en el acceso a la salud y la educación, y a una sociedad que estimula el bienestar en general, se generó un cambio de paradigma. Los esfuerzos están puestos en mejorar la salud de estas sociedades modernas, en lugar de únicamente salvar vidas. Y si bien los avances representaron un valioso aporte a los objetivos de una buena salud, aún es necesario solucionar los desafíos de una población que envejece.

Diego Bernardini, médico especializado en gerontología y medicina familiar, autor de Segunda Mitad: Los 50+ Vivir la Nueva Longevidad y De vuelta, habla en sus investigaciones de una segunda oportunidad para “iniciar nuevos emprendimientos, retomar proyectos que quedaron pendientes, enamorarse o replantearse sus vínculos afectivos. Se trata de una visión optimista de los años que nos regaló el desarrollo de la ciencia que permitió extender la esperanza de vida. En definitiva, no importa solamente vivir más tiempo, sino hacerlo con bienestar”.

En línea con la Asociación Médica Estadounidense (AMA), el especialista afirma que existen pequeños aspectos de la vida cotidiana que contribuyen a fortalecer el sistema inmune[3].

En primer lugar, es importante la alimentación. Mantenerse hidratado, evitar el alcohol y los azúcares refinados y consumir alimentos fermentados, frutas y verduras, granos integrales, probióticos como el yogurt, legumbres, frutos secos, semillas y grasas saludables en pequeñas cantidades -como el aceite de oliva y el pescado-, proveen vitaminas, minerales y antioxidantes que disminuyen la inflamación del cuerpo, responsable de enfermedades como el Alzheimer y algunos tipos de cáncer, entre otras[4].

El ejercicio físico moderado es otro de los factores para combatir la inmunosenescencia, es decir, el deterioro del sistema inmunológico como consecuencia del envejecimiento[5] [6] [7]. Este término explica la disminución progresiva de la funcionalidad del sistema inmune para dar respuesta a las infecciones y combatir enfermedades[8]. Como parte de las consecuencias que trae aparejada la inmunosenescencia, se puede mencionar[9]:

  • Aumento del riesgo y gravedad de las infecciones.
  • Baja capacidad de respuesta a las vacunas tradicionales.
  • Aumento de la prevalencia del cáncer.
  • Aumento de las enfermedades autoinmunes.
  • Aumento de enfermedades crónicas (como por ejemplo diabetes mellitus, Alzheimer, osteoporosis).

El cansancio y el estrés también son algunos de los efectos que pueden provocar efectos perjudiciales en la salud. De ahí la importancia de dormir lo suficiente (se recomienda al menos siete horas) y realizar actividades de ocio para liberar las tensiones y despejar la mente, como yoga y terapia, pero también desarrollar una vida social activa. Según un estudio reciente de la Universidad de Glasgow, las personas solitarias tienen más probabilidades de padecer enfermedades mortales que aquellas que tienen un entorno familiar y de amistades sólido[10].

Como parte del plan “Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030″, la Organización Mundial de la Salud ha determinado diez objetivos de desarrollo sostenible para fomentar un envejecimiento saludable y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, sus familias y sus comunidades.  Los objetivos se engloban dentro de cuatro áreas prioritarias:

  • Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento.
  • Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores.
  • Ofrecer una atención integrada y centrada en las personas y servicios de salud primarios que respondan a las necesidades de las personas mayores.
  • Proporcionar acceso a la atención a largo plazo para las personas mayores que lo necesiten[11].

De acuerdo con Bernardini, “las investigaciones han demostrado que a partir de los 70 y 80 años aumenta la posibilidad de contraer nuevas patologías y de que se reactiven infecciones por virus latentes, así como también decae la eficacia de las vacunas que se han dado a lo largo de la vida”. Resaltando la importancia de consultar con un profesional en cuanto a qué vacunas sería conveniente aplicarse y en qué momento, el médico agrega: “Si bien las vacunas son intervenciones puntuales, no sólo brindan protección frente a un determinado patógeno, sino que además son un estímulo para todo el sistema inmune, por lo que resultan útiles para atenuar o retrasar la inmunosenescencia”.

“Tenemos que generar intervenciones tempranas, es decir, trabajar en la prevención. Las personas hoy tienen más conocimiento sobre la salud, por lo que pueden gestionar mejor su propio bienestar y así obtener mejores resultados. Tenemos que enseñar más sobre la vida saludable desde una visión que tenga en cuenta la longevidad, porque tener una larga vida es altamente probable”, concluye el médico.

El cuidado activo propio y las conductas saludables tienen un gran impacto, ya que prolongan la longevidad y mejoran la calidad de vida. De esta manera, accionar frente a la inmunosenescencia permitirá a éstas y próximas generaciones tener un envejecimiento saludable, reducir los costes sanitarios y permanecer mejor y por más tiempo con sus seres queridos.

Visitar regularmente al médico y mantener conductas saludables tienen un gran impacto en el sistema inmunológico. Su fortaleza es lo que mejora la calidad de vida a pesar del paso de los años. La nueva longevidad llegó para quedarse y con los cuidados adecuados es posible vivirla con plenitud.

INVITADO
Dr. Diego Bernardini
MN 94447
Médico especializado en gerontología y medicina familiar


[1] Finkel D, Sternäng O, Wahlin Å. Genetic and environmental influences on longitudinal trajectories of functional biological age: Comparisons across gender. Behav. Genet. 2017;47(4):375-38.

[2] Global Coalition on Aging. Life-Course Immunization. A driver of healthy aging. [Internet] . Disponible en: https://globalcoalitiononaging.com/wp-content/uploads/2018/07/life-course-immunization_gcoa-for-web-1.pdf

[3] https://www.ama-assn.org/press-center/press-releases/ama-offers-10-health-recommendations-new-year-1

[4] https://www.medicalnewstoday.com/articles/can-a-mediterranean-diet-help-keep-heart-disease-dementia-and-cancer-at-bay

[5]Kohut ML, Cooper MM, Nickolaus MS, Russell DR, Cunnick JE. Exercise and psychosocial factors modulate immunity to influenza vaccine in elderly individuals. Journals Gerontol – Ser A Biol Sci Med Sci. 2002;57(9):557–62.

[6] Wong GCL, Narang V, Lu Y, Camous X, Nyunt MSZ, Carre C, et al. Hallmarks of improved immunological responses in the vaccination of more physically active elderly females. Exerc Immunol Rev. 2019;25(39):20–33

[7] de Araújo AL, Silva LCR, Fernandes JR, Matias M de ST, Boas LS, Machado CM, et al. Elderly men with moderate and intense training lifestyle present sustained higher antibody responses to influenza vaccine. Age (Omaha). 2015;37(6):4–11.

[8] Aw D, Silva AB, Palmer DB. Immunosenescence: emerging challenges for an ageing population. Immunology. 2007;120(4):435-46.

[9] SAAVEDRA HERNANDEZ, D; GARCIA VERDECIA, B. Inmunosenescencia: efectos de la edad sobre el sistema inmune. Rev Cubana Hematol Hemoter, Ciudad de La Habana, dic. 2014

[10] https://www.gla.ac.uk/news/headline_1016480_en.html

[11] decade-proposal-final-apr2020-en.pdf (who.int)

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