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martes 3 de agosto, 2021
Invitado

Guillermo Docena. El nuevo desafío al que nos expone la pandemia de SARS-CoV-2: la combinación de vacunas para COVID-19.

A partir del mes de febrero, y a casi 3 meses de haberse iniciado la vacunación en el mundo para COVID-19, la comunidad científica comenzó a vislumbrar que las vacunas son seguras y eficaces para contener la enfermedad sintomática por COVID-19. A 7 meses de iniciado este proceso histórico en la historia de la Medicina, se han aplicado más de 3 billones de dosis (lo que equivale a la administración de una dosis en casi la mitad de la población del planeta) y estamos en condiciones de afirmar que la vacunación es la única herramienta con capacidad de controlar la pandemia y permitir retomar hábitos de vida similares a los pre-pandémicos en muchos países en los que se ha superado la vacunación del 60% de la población. Sin embargo, la aparición de nuevas variantes virales ha puesto, una vez más, un escollo ante el cual las vacunas deben mostrar su capacidad de controlar algo que la naturaleza viene desarrollando a lo largo de la evolución: generar diversidad para perpetuar los sistemas vivos y las interacciones entre microorganismos y huéspedes en el planeta.

La gran transmisión viral que ocurre en ciertas poblaciones puede dar origen a nuevas variantes virales de SARS-CoV-2 con mayor capacidad de transmisión, mayor poder replicativo en un infectado y probablemente la posibilidad que generen enfermedad pulmonar más severa incrementando las hospitalizaciones y la tasa de fallecidos. Esta señal de alarma ha alcanzado inclusive la posibilidad de fracaso de las nuevas vacunas, en el sentido que se ha visto que algunas de ellas tienen eficacia muy reducidas en evitar la enfermedad producida por estas variantes. El ejemplo más claro es la variante B1.351 o de Sudáfrica o Beta. Más recientemente, la aparición de la variante B1.617 o de India o Delta se ha diseminado en más de 70 países en un muy corto plazo, se sabe que se transmite con el doble de velocidad que la variante original de Wuhan y que sólo un vacunado estaría protegido si ha recibido las dos dosis de vacuna. Por lo tanto, esta situación ha determinado que en muchos países, como el nuestro, las estrategias de vacunación deban modificarse y que es imperioso tener la mayor parte de la población vacunada y con las dos dosis. Esto planteó recientemente la necesidad de diseñar e implementar en forma inmediata una plan de combinación de vacunas que permita: i) completar los esquemas de vacunación en aquellos individuos que sólo han recibido una sola dosis, ii) reemplazar el segundo componente de la vacuna Sputnik ante la menor disponibilidad del mismo, iii) obtener información local para la implementación de la tercera dosis al año de haber aplicado el esquema completo de vacunación (refuerzo vacunal para mantener la inmunidad adquirida). Obviamente que esto sólo es posible frente a la disponibilidad de vacunas, y en ese sentido la mayor intensidad de llegada de vacunas y de aplicación de las mismas en nuestro país ofrece una oportunidad importante para implementar esta estrategia y generar datos propios en nuestra población. El análisis de los resultados generados en estudios similares realizados en otros países muestran que la combinación de vacunas para COVID-19 no genera mayor toxicidad o reacciones adversas y que se pueden lograr eficacias superiores a las obtenidas por las vacunas en forma individual. Inclusive se ha observado que la combinación de plataformas resultaría ser la forma más eficiente para alcanzarlo. De manera que en este momento en Argentina estamos ante dos carreras contra el tiempo: retrazar la transmisión comunitaria de la variante Delta y tener la mayor cobertura posible con esquema completo de vacunación en la población para hacer frente a la exposición a la variante Delta.

Para esto, el Ministerio de Salud de Nación ha convocado a referentes nacionales y autoridades de Salud de diferentes provincias y de CABA para coordinar un plan estratégico de combinación de vacunas de manera de tener, en el menor tiempo posible, información sobre la combinación de las mismas. Esto permitirá definir una estrategia nacional de vacunación sobre la base de información local y con vacunas disponibles actualmente en nuestro país, para su implementación en lo inmediato.

INVITADO
Dr. Guillermo Docena
Bioquímico – Investigador del CONICET