Santo en la Web y en la Red

21 de abril, 2024

Martha Wolff. AMIA -29 años- 18 de julio de 1994- 9.53 horas-

Bajo un mismo cielo la simultaneidad de lo que sucede sobre la Tierra es imposible de entender sobre la conducta humana. Esa simultaneidad habla de la variedad de sentimientos, ideas, comportamientos, acciones que hacen del mundo un caleidoscopio. Esa simultaneidad que demuestra lo insólito, lo imprevisto, lo inesperado que a cada uno le puede suceder. Eso que para los agnósticos se llama destino y para otros más creyentes ya estaba escrito.

Vivimos planificando nuestras vidas para trabajar, estudiar, construir, buscar la felicidad y proyectos para realizarnos mientras el tiempo pasa hasta alcanzar los objetivos. Del otro lado oscuro del planeta otros se ocupan de destruir, dominar y dinamitar a los que consideran sus enemigos. Bajo un mismo cielo las miradas de fe tanto religiosa como simplemente representativa buscan una bendición para proteger alegrías, una ayuda para mitigar dolores, un rezo para pedir perdón o promesas, esperan una mano invisible de bondad. Bajo un mismo cielo también, otros, invocando a su creador planifican ataques suicidas y detonan bombas sembrando la muerte.

Bajo un mismo cielo, retazo del mismo, en el Barrio del Once, en un día laboral, en el que la gente iba a sus lugares de trabajo, estudio, rezo, un grupo terrorista islámico tapó el sol con explosivos, convirtió la luz en sombra y un edificio de acción comunitaria de mármol negro que pertenecía a la AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina, Pasteur 633, pasó a ser un derrumbe, una montaña de escombros, una toxicidad ahogante de químicos, una mezcla de polvo, sangre, cadáveres, heridos, destrozos en el entorno, espanto y copia de lo sucedido dos años antes con el atentado a la Embajada de Israel.

Bajo un mismo cielo la Argentina tembló con ese estallido, la incredulidad de otra vez y a la comunidad judía. Otra vez a sus edificios atacados en medio de la ciudad que afectó también a sus vecinos, asesinó a sus ciudadanos sin discriminar buscando como objetivo esa comunidad.  Ambos atentados hasta hoy, tan esfumados sus culpables, sin justicia como volátil, fue su estallido.

Bajo un mismo suelo la ideología del terror a cualquier precio fue el de matar para dominar, imponer el miedo y ramificar sus planes desde Oriente a Occidente con armas y hombres dispuestos a matar en nombre de su dios.  

Bajo un mismo cielo creyentes de todas las religiones piden a sus dioses en sus ruegos bondades para aplacar la limitada comprensión del hombre sobre el sentido de la vida, la medida de la ira y el misterio de la muerte. Qué lástima que bajo un mismo cielo las manos en plegaria y las voces rezando no tenga un idioma universal de paz.

Bajo un mismo cielo el 18 de julio próximo, a las 9.53 hs., será el 29 aniversario del atentado a la AMIA, 29 años de ausencia de seres queridos que perpetuados en fotos desde el más allá estarán presentes para reclamar Justicia tan injusta como la balanza de su ícono en la que la trama de los intereses políticos pesa más que las almas de los asesinados.

Bajo un mismo cielo la simultaneidad es una realidad en la que los rayos del sol se tapan con las manos de los criminales y hay que encender velas en memoria de los que ya por su locura nunca más estarán entre nosotros.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora

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