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martes 9 de agosto, 2022
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Invitado

Martha Wolff. Cumpleaños de la querida Fabiola.

Si el presidente de la Nación haciendo gala de su amor por su pareja, en plena pandemia dijo, “Mi querida Fabiola”, compartido su cumpleaños inocentemente con ella como una travesura, creo que los deudos sin haber podido despedir a sus muertos por COVID 19 por decreto, no dejan de repetir hasta hoy y siempre, “Nuestros queridos muertos”, en igualdad de derechos.

Siendo el país record de impunidad ante el atropello de los deberes y obligaciones, todo permitido a  sus correligionarios y todo vedado a los antagonistas de la política reinante, solo este drama podría haber sido escrito por Williams Shakespeare, porque al enemigo hay que matarlo, acallarlo, anularlo, acusarlo, depredarlo y el castigo recibido, por no ser peronista-kirchnerista, se manifiesta  al tener que  pagar más impuestos, cerrarle el camino al progreso, ignorarlo y manejar a la Justicia a su medida, porque crearon una filosofía de vida y muerte a su paladar.

El aumento del 69% de los empleados del Congreso, entre Cristina, como la llama la gente como si fuera su amiga, y el hombre de las mil caras, Sergio Massa, es otra burla más a los queridos argentinos para los cuales solo los que los favorecen a ellos merecen comer y vivir dignamente.

El impuesto al turista no lo implementaron cuando ellos, los ejecutivos del país, en el que viven como bacanes, tampoco cuando la madre ejemplar viajaba a Cuba a ver a su hija, a la que sacó del país como si fuera una exiliada, despreciando la medicina argentina, viajando con su presupuesto de millonaria, mientras aquí la gente tiene que esperar meses para ser atendidos en los hospitales públicos. Mi querida  Fabiola y mi querida Cristina, ambas gozan de privilegios mientras encubren con sus discursos y acciones que trabajan y viven para el pueblo.

Claro que pocos recuerdan que para el comunismo tanto soviético como cubano el caballito de batalla para mejorar la vida de su empobrecida población es haberle dado educación para desterrar el analfabetismo, pero con libros afines a la revolución castrista y la salud pública, con un gracias Fidel a flor de labios por cada cura para sumar filas adherentes. Y aquí igual, con la movilización de los pobres con sueldo, para garantizar el poder de los que prometen y mantienen a su población con hambre y desocupación.

Mi querida Fabiola es la historia personal de la vida privada que eligió el Presidente y que quiso imponer como marca para demostrar amor, bien al estilo  novela latinoamericana. También lo puso en práctica Cristina con su amor a Néstor, hasta le hizo un mausoleo y le pasó al revés e igual que a Perón con la muerte de Evita. Los difuntos le hacían sombra por su arrastre popular.

 A mi querida Fabiola que ya hace dos años festejaba mientras otros lloraban, es bueno recordar lo que se fue sumando de impunidad, soberbia y falta de sentido común para entender que siendo como se catalogan, un partido populista, han demostrado que aman el lujo, el poder y la prepotencia.

No creo que nadie que perdió a un ser querido se le ocurra desearle a la querida Fabiola Feliz cumpleaños, cuando en vez de fiesta, o tienen las cenizas de sus seres perdidos o van a las fosas donde están enterrados colectivamente.

Así es, todo es todo según con el color de la lente con que se miran las alegrías y las tristezas.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora

EN ESTA NOTA: Martha Wolff