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jueves 5 de agosto, 2021
Invitado

Martha Wolff. Divertimento en el día del escritor.

En el Día del Escritor debo confesar  que cuando digo que soy  escritora  hay una mirada de respeto y admiración de parte del otro. La fantasía que se tiene de nosotros, los escritores, es de una persona que está llena de palabras, que ordena, arma y publica. Que tiene un don que pocos tienen y ellos, los lectores, son por otro lado, los que absorben lo editado.

Pero pocos saben que para el escritor la página en blanco es el desafío del misterio de armar el rompecabezas de letras en forma de texto. Que el escritor es un artesano de la palabra y de la forma de expresarse. Con cada letra del abecedario combinada logra moldear sus argumentos. Pero el secreto está en que cada letra tiene en su forma un significado y una  energía oculta de la cual se cuelga, la pesa, la foguea, la modela y asociándola  con otras y  sus complementos gramaticales llega a escribir lo que piensa.

Escribir es un juego maravilloso como aquel con el que nos deslumbrábamos cuando éramos niños “El cerebro mágico”. Ante una pregunta se encendía la lucecita cuando adivinábamos la respuesta correcta. Parecía ciencia ficción. Y en mi juego literario las letras me hablan, me llaman, me buscan, me sugieren, me incitan, me seducen y me invitan a explorar sus secretos  en biblioteca de la memoria oculta para que yo les dé imagen y palabra. Por ejemplo la A, es un duende con las piernas abiertas con una base sólida de sustentación; la B, son hadas mellizas para volar; la C es un medio círculo para buscar su otra mitad; la D la expresión de algo que empuja; la E tiene tres ejes de energía; la F es instrumento para agarra lo que anda rondando; la G es una propuesta graciosa para desentrañar; la H es una escalera de un solo peldaño; la I es un mástil para escalar; la J es un gancho para atrapar ; la K es un doble eje que mira para arriba y para abajo ;  la L da lugar a avanzar; la M es como un tobogán; la N es un diseño sobre un vidrio empañado; la Ñ es un invento con nubes; la O es para recorrer el mundo; la Q es un globo extraviado; la R parece un soldado en una marcha y la RR es un desfile militar que incita a atacar; la S es una víbora no peligrosa; la T es como un aparato de gimnasia para colgarse y desarrollar fuerza; la U da vértigo; la V es sinónimo de celebrar victoria; la W es una montaña aventurera; la X  es algo de mucha incógnita;  la Y es un paraguas al revés y la Z se asemeja a una rúbrica final.

 Así me entretuve en el “Día del Escritor” dando a cada letra un divertimento de mi imaginación.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora

EN ESTA NOTA: Martha Wolff