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miércoles 12 de agosto, 2020
Invitado

MARTHA WOLFF. ¿Enseguida se calificó de crimen pasional?

A ver si la duda y no la certeza nos encaminan a buscar la verdad. La duda de parte de los que somos títeres del poder mientras ellos manejan los hilos de la gente común, y la certeza de que imponen sus intereses.

No es nada nuevo matar para acallar secretos que pueden perjudicar a otro  u otros, y más si los que están gobernando, están tratando de limpiar lo que tarde o temprano sale a la luz.

Lo que llama la atención de la aparición del cadáver de Fabián Gutiérrez, es que enseguida se lo calificó de crimen pasional. Indudablemente se conocía su inclinación sexual como también es de público conocimiento que la fiscal a cargo es Natalia Mercado, hija de la gobernadora Alicia Kirchner, no debiera estar al frente de causa por su vínculo familiar con la política. ¿No será esta una nueva puesta en escena como sucedió con el fiscal Alberto Nisman?

Por lo que se sabe, el ex secretario de la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner, tuvo enriquecimientos desbordantes no justificables, por los cuales terminó empantanado y fue parte del listado de la causa de los cuadernos. La fiscal a cargo aumenta las sospechas, silencios, culpas y misterios.

Nada nuevo bajo el sol, que en las relaciones íntimas invitan entre sábanas a confesiones, que luego son datos a utilizar. Porque para investigar tanto mujeres que simulan ser prostitutas o encantadoras de serpientes se acercan a hombres y se convierten en Mata Haris, así como hombres con mujeres y hombres con sus pares. Recreo esta táctica policial de espionaje, porque la rápida noticia produce desconfianza. No dejo de pensar, que habiendo tantos intereses de por medio y plata, hubo sexo, extorsión, acatamiento de órdenes, todo para el lavado de conciencias y aparente manos limpias de falsos inocentes.

El confesar la trama de los bolsos y ser parte del enriquecimiento ilícito no es gratuito en nuestro país, en el que el valor de la vida es menor que el de la plata. Ya tenemos en la Argentina una sucesión necrológica, de las que nunca se  encontraron los asesinos o culpables, los que han hecho tanto daño individual como colectivo, dañando la imagen de un país sin Justicia.

Fabián Gutiérrez, seguramente no era un santo, pero para calificar enseguida de crimen pasional al crimen, es tomar de perejiles a la gente que está encerrada mientras el gobierno anda a sus anchas.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora