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domingo 19 de septiembre, 2021
Invitado

Martha Wolff. Justo ahora.

Cuando un asesor presidencial dice que en la “Marcha de las Piedras” hubo más odio y bronca que dolor, me pregunto si con los gritos presidenciales no hubo lo mismo. En el caso de un filósofo duele todavía más, porque en vez de aplicar un pensamiento lógico utilizó la Marcha como propaganda política ante los familiares de los muertos. Hubo un velatorio público vedado para el pueblo, parecería que el coronavirus es del pueblo, ya que la aristocracia gobernante se vacunó para no contagiarse. Tal es así que en la “Marcha de las Piedras”, la Quinta de Olivos estuvo vallada, para proteger la residencia del presidente. Otra vez se equivocaron, porque la gente no fue a romper las puertas de acceso, recorrer los jardines o entrar o mejor dicho invadir la residencia. Tampoco fue para molestar a los tres o quizá a los cuatro residentes, sumando al perro, y al que dicen que podría ser el primer bebé presidencial.  Aunque viene a mi memoria que cuando Menen perdió las elecciones, su mujer Cecilia Bolocco también estaba embarazada.  Los dolientes fueron a hacer visible los nombres de los que hoy podrían ser ciudadanos sanos y salvos y también gestar hijos. El reproducirse no es solo privilegio de los poderosos, es un derecho natural de todos.  

Pero hete qué casualidad, parece que vendrá un vástago, justo ahora, como de película. Justo ahora que la primera dama es primera plana por la acusación de su amado. Justo ahora corre como reguero de pólvora que la primera dama, título inventado que habría que derogar, está embarazada. Justo ahora, para enternecer y calmar los ánimos. Justo ahora que estamos saturados, que desde que asumió el presidente su romance pasó a ser de dominio público. Justo ahora que por un lado la humilló y ella quizá está embarazada.

En la historia argentina ya hemos tenido el ejemplo de los hombres que han utilizado a sus mujeres  y de mujeres que han utilizado a sus hombres para aparecer desde el balcón de la Casa Rosada como amores envidiables: ellas abnegadas y haciendo beneficencia, ayer ellas las mejores vestidas ante el pueblo descamisado y hoy ante un pueblo empobrecido.

Justo ahora dicen que está embarazada la acusada, la que fue a prender una vela por los fallecidos por la pandemia, y que recién con la “Marcha de las Piedras” no fue una vela blanca con una tulipa transparente en el Centro Cultural Kirchner, sino un cerco de piedras que tendrá que esquivar del terremoto a la impunidad, o verlas desde su coche custodiado.

Las “Piedras de la Marcha” fueron como las bolsas negras colocadas en la verja de Plaza de Mayo, la expresión de la injusticia, de la ceguera política, del manejo conveniente de quedar bien con países aliados ideológicamente, en vez de salvar vidas. La “Marcha de las Piedras” y las piedras con nombres, son piedras vivas, y cada uno que pasa y las lee son rezos para recordarlos.

Que no se olvide el presidente de hacer imprimir un plano con el lugar que será destinado al monumento de las piedras y de los atentados terroristas que sufrimos, y si habrá bebé habrá foto, ya que la idolatría es un culto peronista, kirchnerista y fernandista.

Pero cuidado con politizar la “Marcha de las Piedras” que ahora están en custodia en la Casa Rosada. Las piedras tienen que tener su propio lugar, a pleno sol, para ser parte de la ciudad y no patrimonio del Estado, porque el Estado es el culpable, y bajo el cielo infinito, la memoria será eterna.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora