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viernes 17 de septiembre, 2021
Invitado

Martha Wolff. La quinta de Olivos y la quinta de Beethoven.

La Sinfonía n°5 en Do menor, escrita en 1808, ha pasado a la historia como Sinfonía del Destino. Nueve años antes de mencionar la famosa frase de «el destino llama a la puerta” en un artículo sobre la Quinta de Beethoven, Schindler escribió que él percibía esa música como la lucha de un héroe contra el destino

La peor pandemia es la inmoralidad, la soberbia de creer que el virus ataca al pueblo y no a la elite kirchnerista vacunada para no contaminarse con la plebe. El Presidente de la Nación dijo que recibió del gobierno anterior una pandemia macrista que tuvo que enfrentar, debe ser por eso que la Vice presidenta  actual no fue a entregarle el bastón al que le ganó las elecciones siendo ella Presidenta. Ahora se entiende con efecto retardado sus cuidados de contagio con la democracia. Y otro cuidado higiénico con cara de asco lo hizo cuando su partido le ganó retrucando al que la había defenestrado y el saliente gobernador la quiso saludar.

Creo que debe haber un curso diplomático “made in Fernandistas” que enseñe que perder es también perder la elegancia, los estribos y la dignidad. Inclusive es evidente ante los gritos de un presidente alterado y amenazante ante los destapes de su inmoral procedimiento mientras amenazaba para que se cumplan los protocolos mientras él los burlaba.  Esos grandes deschaves, que salieron de sus propias filas con un doble juego: el de mostrar lo que es el amiguismo del poder y por otro lado  el enemigo de ese poder que lo  iba a  juzgar por adulterar la moral pública, porque hacía lo contrario jugando entre la obediencia y el respeto. La orfandad de Macri, cuando asumió como Presidente, es igual a la orfandad de los argentinos ante un Presidente que dice protegerlos, los aísla y los somete, mientras que en la Quinta de Olivos hubo un desfile carnavalesco como el de Copacabana. La diferencia entre ambos, es que en el de Río de Janeiro las comparsas y carrozas cantan y bailan temas críticos a los gobernantes, mientras que aquí desfilaban para anotarse en las próximas elecciones como aliados al dueño y señor desde la segunda sede Patria en Olivos. Es decir compitió con Cristina para tener un lugar a sus anchas y largas maniobras de conquistas partidarias.

Las fotos de fiestas y celebraciones entre cumpleaños y despedida del año, más los que tenían permiso para prestar servicios a la reina y el rey, como ellos se consideran, demuestra la falta de humanismo ante el virus que mata, el duelo y la obediencia de los que acataron los cuidados para estar vivos. Pero la viveza criolla intramuros no midió las consecuencias de sus desbordes. Cuando en el CCK el Presidente y su pareja encendieron velas por los 100.000 muertos, no tuvieron conciencia de la dimensión del drama que se vivía si no hubieran encendido una vela en su entorno por un cumpleaños de la primera dama, como si nada sucediera con invitados adulterando el duelo nacional. Y como si esto fuera poco, a fin de año hubo que premiar a los soldados de la patria con un asado y con un brindis, mientras el pueblo debía estar guardado como súbditos.

Esta comedia es una tragedia, porque nos gobierna la ambición y no la ética. Lamento que los partidismos fueron más importantes que la vida, y que la locura ambiciosa sea el proyecto de este gobierno que anula, denigra y pervierte con su slogan, que lo que nos sucede es por la herencia recibida del pasado reciente, para no mostrar su propio rostro.

Creo en la rueda de la vida y que lo que hoy está arriba mañana estará abajo y que en su andar genera una energía que todavía es esperanza de considerar a los ciudadanos que son seres pensantes y no obedientes, gran brecha entre la libertad y la dictadura, que a veces disfrazada como el lobo se come a sus criaturas. Deseo que la Justicia se escriba con mayúscula. La Quinta de Olivos debe ser tierra para cultivar y no territorio de privilegios.

EN ESTA NOTA: Martha Wolff