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lunes 30 de noviembre, 2020
Invitado

MARTHA WOLFF. Los buenos y los malos para el Presidente Fernández.

Cuando termine la pandemia va a haber un banderazo de la gente de bien”.

Esta frase discriminatoria fue pronunciada por el Presidente Alberto Fernández, en una charla virtual con dirigentes del peronismo. Fue dicha por un presidente que habla a los cuatro vientos de derechos, de igualdad, de democracia y de libertad de expresión, para encubrir todo lo contrario a lo que dice.

Escribo esto porque acabo de terminar un libro que presento el martes 8 que se llama: “Todos juntos se escribe separado” inspirado en la frase: “Cómo querés que estemos todos juntos si todos juntos se escribe separado”. El miedo de conocer al otro, de escuchar su historia, de compartir su dolor por lo vivido, de padecer por su forma de pensar políticamente, por su religión, su raza o su condición económica, y otros señalamientos, hace del ser humano un intolerante y un ignorante que odia en vez de comprender y compartir las diferencias. Y así la rueda sigue girando, ya que como dijo el presidente, para los peronistas y los kirchneristas solo “son gente bien” los que piensan como ellos.

Azorada una vez más por una verborragia ofensiva hacia los habitantes de este país, el presidente de TODOS los argentinos cuestionó la marcada desigualdad entre el desarrollo de la capital y el del interior. “Esa maravillosa ciudad que es Buenos Aires, es al mismo tiempo una ciudad que nos llena de culpa, de verla tan opulenta, tan desigual y tan injusta con el resto del país. Cuando toda la Argentina debería haber sido opulenta con la tierra rica y vasta de nuestro territorio con los años que su partido adoptado viene gobernando.

Haciendo memoria de las manifestaciones que me tocaron vivir, recuerdo a los peronistas de la primera época. Yo me crie entre Once y Congreso y le quiero contar al presidente que como a mí no me llevaron a Disneyworld, me crie viendo pasar las manifestaciones peronistas camino a Plaza de Mayo. Eran marchas organizadas, ya que el que no iba tampoco iba a poder trabajar. Estaban armados hasta la cabeza por punteros y sindicalistas que los movilizaban. Cuando regresaban con el torso desnudo, haciendo gala de haber sido un descamisado más, quemaban todo lo que encontraban a su paso. Eran de terror.

Los hijos de inmigrantes como yo, que llegaron perseguidos por las dictaduras de Europa, mirábamos por la ventana lo que pasaba en la calle, mientras escuchábamos lo que nuestros padres habían sufrido cuando en sus lugares natales todo había comenzado igual. Así desde pequeña tuve noción de las multitudes arengadas por fanatismo político. Y también la obediencia que había que cumplir como cuando murió Evita y nos decía la maestra que iban a pasar lista porque había que ir o ir y…mi papá era empleado de comercio. En una cola de horas siendo una alumna de la escuela pública primaria tuve que besar el féretro porque había que cumplir o cumplir. ¿Buenos fueron y son los que obedecen? ¿Malos son los que piensan diferente y catalogados de enemigos?

Pero con los años los estudiantes ganamos las calles con la educación libre y laica. Después de la muerte de Perón los argentinos empezaron a ganar también el espacio público para expresarse. Hubo acontecimientos para salir a gritar por la democracia y la libertad y a manifestar dolor, como cuando lo mataron a Nisman y tantos otros momentos históricos. Por suerte hay algo nuevo bajo el sol del territorio argentino.

La calle y la Plaza de Mayo Señor Presidente, es de todos, y si esto se acentuó, con la gente de bien a la que usted no le gusta, fue durante el macrismo. La gente que trabaja, estudia, paga impuestos, educa a sus hijos con el sacrificio diario, no puede aceptar que usted nos coloque del bando de los malos, porque ejercemos un derecho inalienable. Sepa Señor Presidente que ya nadie nos va a parar. Usted fue elegido para gobernar su país y no para discriminar, porque eso es lo que hace un dictador.

 Repito la frase que me gusta adaptada a su frase lamentable: “Cómo quiere usted Señor Presidente que estemos todos juntos si usted separa a los que queremos estar juntos”.

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora