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jueves 25 de febrero, 2021
Invitado

MARTHA WOLFF. Nada nuevo bajo el sol de Venezuela.

El Presidente de Venezuela Nicolás Maduro pidió a las mujeres de su país tener seis hijos per cápita con el objetivo de que «la patria crezca».

Fue en un encuentro con mujeres del “Plan Nacional de Parto Humanizado y Lactancia Materna” para atender, acompañar, preparar y unir a las embarazadas en el amor a la familia, a la pareja y a la comunidad en el momento más sensible y amoroso de la vida bajo el lema: ¡A parir pues, a parir!  Además, destacó el trabajo de las mujeres que «traen niños al mundo» y de ser » las mujeres embarazadas lo más importante que tiene Venezuela «, proponiendo que el Parto Humanizado se incluya en la curricula educativa.

Esta medida es la respuesta a la baja tasa de fertilidad que desciende hace años en Venezuela, con 2,3 niños por mujer. Pero lo que olvidó decir el Presidente, fue que llevará décadas recuperar los casi cinco millones de venezolanos que han emigrado por su dictadura, crisis económica y hambruna. Y asocié lo que supe sobre anuncios y métodos parecidos en sistemas políticos ” nazifascistas y stalinistas”, para incentivar los nacimientos, crear nuevas generaciones educadas en sus ideologías. Y recordé variaciones de este tipo de ambiciones de dictadores para utilizar a las mujeres en sus fines reproductivos. Fue con el conocimiento de la organización nazi “Lebensborn”, excelentemente reflejada en la película “Fuente de vidabasada en un plan de la Alemania nazi,que asocié con el Proceso en la Argentina, con su plan de regalar los hijos de las mujeres embarazadas guerrilleras secuestradas, asesinarlas después del parto entregar a sus hijos a familias de militares para lavar su identidad y terminar con la guerrilla y sus descendientes. El objetivo era el de ser criados y educados para lavar su identidad y criar una generación nueva no contaminada por la ideología de sus padres. Fu otro modelo basado en un plan de concepción de selección y elección de progenitores y para lograr prototipos de una nueva raza dominante aria europea útil a sus objetivos políticos.

Lebensborn fue creada en 1935 en Alemania y se instaló en los países ocupados en el norte y oeste de Europa en la Segunda Guerra Mundial, creando hogares de maternidad y asistencia financiera a las esposas de los miembros de las SS y a madres solteras, administraba orfanatos y programas para dar en adopción a los niños. 

Los nazis pregonaron las advertencias de la “muerte nacional” planteadas por los demógrafos e intentaron revertir la tendencia de la caída en la tasa de nacimientos. La “Ley de Salud Marital” de octubre de 1935, prohibió las uniones entre “saludables por herencia” y personas consideradas genéticamente ineptas. Casarse y tener hijos se convirtió en un deber nacional para los “racialmente aptos”. Hitler proclamó en un discurso pronunciado el 8 de septiembre de 1934: “En mi estado, la madre es el ciudadano más importante”.

En 1936, se estableció la Oficina Central del Reich para Combatir la Homosexualidad y el Aborto, con el fin de redoblar los esfuerzos para la prevención de actos que obstaculizaran la reproducción. En un discurso de 1937 que asociaba la homosexualidad a la disminución de la tasa de nacimientos, el jefe de la policía alemana Heinrich Himmler afirmó: “Un pueblo de buena raza con pocos hijos tiene un boleto de ida hacia la tumba”.

Con estos datos que fui recogiendo vuelvo a la propuesta de Nicolás Maduro que demagógicamente invita a aumentar los embarazos para crear una nueva generación de futuros jóvenes obedientes y a la medida de la Revolución Bolivariana, porque no pudo retener a los demócratas y a la hambruna de ciudadanos demócratas que buscaron países para vivir dignamente.

Nada nuevo bajo el sol para aquellos que conocemos planificaciones parecidas a través de la Historia.

Invitada
Martha Wolff
Periodista y escritora