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viernes 14 de mayo, 2021
Invitado

MARTHA WOLFF. ¿Por qué esta noche no es igual a las otras noches?

Las Diez Plagas de Egipto son una serie de calamidades sobrenaturales que según el Antiguo Testamento y “La Torá”, Dios infligió a los egipcios para que el emperador dejara partir a los hebreos esclavizados de Egipto. La narración aparece en el segundo libro del Pentateuco, el Éxodo, en el que se describe cómo enfrentaron Moisés y Aarón al faraón, para que dejara liberar a su pueblo, advirtiéndole que sino libera a los hebreos castigaría con sucesivos diez grandes males a Egipto.

Moisés y Aarón se encontraron con los brujos del faraón, que ante cada plaga mostraban ser superiores a la misma, y el pedido era rechazado. Era una competencia entre el poder divino monoteísta y el terrenal politeísta. Ante cada plaga, el todopoderoso monarca, pactaba el final del daño, pero cada vez anulaba el permiso de la salida de los judíos. Así sus hechiceros y el faraón desplegaron sus mágicas tácticas y vieron sufrir y sucumbir a su pueblo. Pero cuando llegó la décima plaga, que fue la muerte de todos sus primogénitos, aceptaron que partieran.

Las aguas convertidas en sangre; la invasión de ranas; el padecimiento de ser atacados por los piojos, mosquitos o pulgas; invasión de moscas; la peste que atacó a animales; la formación de úlceras; la caída de granizo y fuego; la invasión de la langosta. La tiniebla que los envolvió en oscuridad fue la novena plaga. un ataque directo al Faraón. Ra que era el dios egipcio del Sol, fue superado por el Dios de Moisés, siendo más poderoso que el mismo faraón. Finalmente llegó la plaga del Ángel exterminador, y sufrieron en carne propia el daño que habían hecho, lo que los hizo más humanos.

Entre plagas de aquel entonces y la pandemia del coronavirus hay un paralelismo que nos hace pensar: ¿Por qué pasó esto? Tal vez, la respuesta sería que, repitiendo la historia de las plagas bíblicas, hay faraones gobernantes que se consideran dioses, y no entendieron que el enemigo no es el otro, si no uno mismo, al ser egoístas creyendo ser dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos.

Entre la fe de los creyentes y la laicidad de los no creyentes, hay un abismo que se llama misterio, y que para los místicos es Dios, y para los escépticos es la Naturaleza, que responde a su explotación desmedida por parte de la humanidad. Expertos de todo el mundo ofrecen diversas explicaciones científicas, ante las explicaciones religiosas sobre las diez plagas bíblicas, pero hay algo que es cíclico, y es que, para el imaginario xenófobo, los judíos son los autores de la pandemia que estamos sufriendo. Estamos próximos a la celebración de Pesaj, las Pascuas judías, donde la historia bíblica nos relata que los judíos no sucumbieron a las plagas, y los egipcios sí. Los antisemitas ignoran que Israel también padece lo mismo que toda la humanidad. Con la narración de las plagas en el Séder, ritual que se realiza la primera noche de Pesaj, queda claro que el pueblo judío fue el primero en ser monoteísta, a diferencia de los otros pueblos que elevaron a hombres a dioses para que los adorasen, lo que marcó la diferencia entre ser hijos y no súbditos de algo superior que rige al mundo.

La historia nos habla de fenómenos reguladores de la Naturaleza que podrían haberse dado en las “Diez Plagas”, creyendo que el relato bíblico que fue ordenado por Dios.

Después de tantas posibles causas de lo que le sucedió al pueblo judío en la Antigüedad, comparando con lo que sucede hoy, qué le vamos a contestar a nuestros hijos y nietos cuando hagan la famosa pregunta leyendo la Hagada (decir, instruir) en el Séder: ¿Por qué esta noche es diferente a las demás noches? Y quizá la respuesta sea: “No fuimos atacados por las Diez Plagas hace miles de años, pero hoy estamos expuestos a una que es universal. En esta festividad nos olvidamos de quienes dieron su vida para ser libres, y pedimos a los que sufren, la falta de democracia. Por eso, esta noche es diferente y es igual en el tiempo, porque las plagas siguen vigentes, no hay privilegiados, y todos somos esclavos del faraón coronavirus, y de sus hechiceros reproductores, enemigos de la vida y dueños de la muerte. 


Invitada
Martha Wolff
Periodista y escritora