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jueves 12 de diciembre, 2019
Invitado

BETINA KRAUS. «13 registros de conducir – 13 destinos judíos». La historia continúa. El tren de la muerte DA 49.

Betina Kraus

Introducción:

13 registros de conducir de estos ciudadanos alemanes judíos fueron expropiados después de la llegada de Hitler al poder. Les fueron incautados solo por profesar la religión judía sin importar nada más. Como si la religión marcase una característica intrínseca. Sin poder reclamar justicia, “iustitia“ en latín, de donde proviene la palabra justo “iustus”. Los antiguos romanos imaginaban una justicia ciega, vendados los ojos, con una balanza y una espada. Ciega por ser igual para todos. Basada en los hechos, de ahí la balanza. La espada significaba aplicar con vigor las sentencias. Los judíos tenían una justicia ciega por no importar nada más que su credo y los hechos eran solo consecuencia de su religión con la espada para reducirlos y quitarles la vida.

„Los 13“  registros de conducir encontrados en la gobernación de la ciudad de Lichtenfels, Alemania, en el año 2018, fueron el punto de partida de una ardua investigación por 14 estudiantes de 17 años y su guía escolar Manfred Brösamle-Lambrecht. Consecuentemente se supo el destino de cada familia de esos 13 seres humanos torturados por el régimen nazi. Ocho propietarios de los registros de conducir pudieron salvar sus vidas emigrando a tiempo de esa Alemania guiada por Hitler y sus secuaces. Cinco seres humanos no lo pudieron lograr y después de luchar por su sobrevivencia murieron en los campos de concentración donde millones de judíos fueron aniquilados. Esta historia ya fue relatada en artículos anteriores y esta vez se agregó una nueva página para poder darle un cierre y relatar el FIN de varios de sus protagonistas y a su vez esta historia continúa con sus descendientes, algunos de los cuales son familia y se re encontraron, volviendo a crear el sentido de unidad y convocatoria de un pueblo perseguido.

955 seres humanos en camino a la muerte.

El camino de la deportación del DA49

DA 49 era la denominación del tren de deportación, que partió el 25 de abril de 1942 de la ciudad de Würzburg y transportó 955 judíos de la región de Franconia, Alemania, hacia Krasnystaw al sudeste de Polonia. “David” Oswald Gundelach fue el empleado de la Gestapo quien estuvo a cargo de “entregarlos”. Desde la estación de Krasnystaw tuvieron que marchar 15 kilómetros al ghetto de Krasniczyn. Los habitantes del gheto fueron deportados unos días antes al campo de concentración de Belzec, donde fueron asesinados en las cámaras de gas.

Las víctimas del DA 49 de Lichtenfels y alrededores:

Katinka y Max Hellmann, Josef Kraus, Theodor Nordhäuser

Betty, Alfred y Anni Oppenheimer
Helene, Leo y su hija Margot Wolf


La investigación nos da casi certeza que las víctimas del tren DA 49 fueron asesinados el 6 de junio de 1942. Entre ellos había 32 ciudadanas y ciudadanos del distrito de Lichtenfels, ciudad protagonista de los 13 registros de conducir. En el listado se encontraban los 5 poseedores de los registros de conducir: Max Hellmann, Josef Kraus, Theodor Nordhäuser, Alfred Oppenheimer y Leo Wolf. Nadie sobrevivió al DA49.
Bełżec, Sobibór, Treblinka, los campos de concentración de la Polonia ocupada, fueron símbolo de destrucción bajo el formato más eficiente de asesinato a gran número de seres vivos en forma conjunta.

Heinrich Himmler, uno de los oficiales de la SS (“escuadras de protección”, grupo especial y sanguinario) dio la orden que no quede ningún judío en la aquella gobernación anexada de “Polonia” al 31.12.1942. El nombre de la misión fue “acción Reinhardt”.

Odilo Globocnik, alto dirigente de la SS y de la policía del distrito de Lublin, organizador de la matanza de masas en Polonia, decía orgulloso en el año 1945: “Exterminamos a dos millones”. Los asesinados fueron judíos provenientes de Polonia, Sinti (población gitana de Europa central) y Roma como también judíos de Europa Occidental, entre ellos 20.000 judíos alemanes. Entre ellos estaban las mujeres, hombres y niños del tren DA49. Las víctimas fueron llevadas a las rampas del tren, tenían que saltar desde el metro de altura, el que no lo lograba o se lastimaba se lo separaba del resto inmediatamente y asesinado en la cercanía. Para tranquilizar a los que lo lograban se les prometía que después de una ducha se los iba a dividir para el trabajo.

Hasta que avanzaron las modificaciones en el año 1942, los recién llegados tenían que desnudarse en la rampa del tren y atravesar los campos de almacenamiento cercados de alambres de púas “camino al cielo” a los simulacros de duchas que eran en realidad las cámaras de gas.

Campo de concentración Sobibor

Hasta el verano del 42 existían 3 cámaras de gas de aproximadamente 4 x 4 metros. En las mismas se “despachaban“ 300 vidas o sea la ecuación era 16 metros cuadrados = 100 vidas.
Los gases eran emanados a través de un gran motor adaptado para esa función. El proceso de matanza duraba unos 15 minutos. Aleksandr Petscherski, sobreviviente del campo de concentración de Sobibór, describió:

Una indicación secreta a la administración de la colectividad en Altenkunstadt (Franconia) con la finalidad organizativa de la deportación. Siempre se confirmaba que se trataba de un “trabajo” en el este.

“A través de caños de metal alojados bajaban del techo oscuras y espesas nubes de gas que eran bombeados por una máquina eléctrica. Se hizo evidente para todos que fueron ordenados a una muerte dolorosa. Llantos desesperados, los chicos con gritos invadidos por el miedo se conformaban en un solo y gran clamor. Las madres apretaban fuerte a sus hijos contra sus pechos y los protegían con sus cuerpos una vez que sucumbían al piso. Moribundas intentaban por sus instintos maternales de salvar a sus hijos, aunque sea solo por unos minutos. Muchas se arrojaban como pájaros tratando de encontrar un rincón donde quizá podían salvarse. Pero el gas se arrastró cada vez más por todos los rincones. Los tormentos de estos seres humanos asfixiados fueron indescriptibles”.

Fuente:

Hermano, Franziska, cientos de esos héroes. El levantamiento de prisioneros judíos en el campo de exterminio nazi de Sobibór. Informes, Investigación y Análisis, Hamburgo 2013, p. 22f.

Los responsables:
No hubo una orden escrita de Hitler para la matanza de los judíos europeos. El Holocausto se desarrolló a partir de  embrutecimiento y desinhibición a partir del  ataque a la Unión Soviética, un amplio consenso racista «para resolver el problema judío», así como  iniciativas radicales locales que fueron luego aprobadas por Berlín. Hoy se sabe que hubo más de 200.000 perpetradores inmediatos.  

 Odilo Globocnik, Alto comandante de la SS- dirigente policial de Lublin (Polonia del Este), fue un “germanisador”  y un “agitador” fanático y agravado con una gran ambición profesional. Avanzó con nuevas iniciativas y acciones contra los judíos y se convirtió en el protegido de Himmler.


Odilo Globocnik y Heinrich Himmler

Himmler le ordenó completar el asesinato de los judíos polacos hasta el 31.12.1942.
Globocnik hizo construir los tres campos de exterminio y consiguió que los «expertos» de «Acción T4» planificaran el asesinato: Christian Wirth y sus subordinados habían asesinado bajo esta abreviatura de 1939 a 1941 a 70.000 personas discapacitadas por monóxido de carbono.

  Christian Wirth a cargo de la “Acción T4, el diseñó los tres campos de exterminio Bełżec, Sobibór y Treblinka. Estaba particularmente orgulloso de la construcción de las cámaras de gas, que con gusto mostró a los visitantes. Fue el comandante de Bełżec, sobre los otros 2 campos de exterminio tenía mando supremo.También era conocido entre sus subordinados por su crueldad.

Christian Wirth

Gustav Wagner era un sargento de las SS. Se excitaba siendo un «maestro del gas». Los internos lo llamaban «la bestia», «el verdugo», «Welfel» (del yiddish significa «lobo») o «el carnicero». En calidad de subcomandante de Sobibór, logró plenamente su sed sádica de sangre. Se demostró que varias veces mató a los reclusos del campamento, incluidos a niños, con sus propias manos.

Gustav Wagner

Después de la guerra, logró escapar a Brasil donde murió en 1980. No sintió remordimiento. En una entrevista de la BBC en 1979, dijo:

«No tenía sentimientos … Era solo como cualquier trabajo para mí. Después del trabajo, nunca hablamos de nuestro trabajo, pero si bebíamos y jugábamos a las cartas «.

 Proyecto del Seminario del Meranier Gymnasium Lichtenfels
Iniciado y apoyado por el distrito de Lichtenfels
Financiado por la Fundación Horst Müller